La falta del líquido, la presión baja y las roturas de cañería despiertan cada vez más quejas en la Defensoría del Pueblo. Una cuestión de higiene
En Alvarez Condarco y Rafael Obligado, los vecinos vieron cómo una pérdida convirtió una buena parte de la calle en un arroyo que transporta agua cristalina. Pasaron seis meses desde que hicieron la primera denuncia. Y nada cambió. Para cruzar, todavía tienen que arremangarse los pantalones y pegar grandes saltos. Miguel Argañaraz no puede creer el constante derroche del líquido potable. "Y pensar que en el mundo entero se está pidiendo que ahorremos y cuidemos este recurso", reprocha.
En Villa Alem, los vecinos ya perdieron la cuenta de los años que llevan pidiendo ayuda para que cada verano no sea un infierno sin agua, contó Blanca, un ama de casa que tiene dos hijos. Vive en Independencia al 200. Ella programa su vida en torno a lo que sale de la canilla. Temprano, cada día, espera que asome el primer hilo de agua para lavar la ropa y acopiar en baldes el líquido que le servirá para el resto de la jornada. Tiene tiempo hasta el mediodía, momento en que el agua se esfuma de las cañerías.
María Inés, Miguel y Blanca no son los únicos que reniegan a diario por la falta de agua o los derrames de líquidos que se registran en la ciudad. Son los problemas más comunes que tienen los tucumanos, de acuerdo a las denuncias que se reciben día a día en la Defensoría del Pueblo de la provincia.
Según el informe de la entidad, los inconvenientes con el agua taparon otros contratiempos comunes que suelen ocasionarles más de un dolor de cabeza a los tucumanos, como los relacionados con la salud (reclamos por el incumplimiento de la prestación médica obligatoria), con los servicios de telefonía y los que tienen que ver con la defensa al consumidor.
El defensor del Pueblo, Hugo Cabral, explicó que los vecinos que tienen inconvenientes con los servicios de agua generalmente llegan a la Defensoría después de haber denunciado en los organismos competentes y no haber obtenido respuestas. "Es un problema que se incrementa en Tucumán como consecuencia de dos factores fundamentales: muchos años de desinversión y el crecimiento desmedido de la ciudad. Esto hizo que la demanda del servicio aumentara muchísimo y que dejara obsoletas muchas redes", detalló el arquitecto.
En la sección Control de la Vía Pública de la Municipalidad capitalina también se han incrementado los reclamos de los vecinos por deficiencias en el servicio de aguas, recalcó Atilio Belloni, subsecretario de Obras Públicas del municipio.
La Municipalidad recibe unas 200 denuncias mensuales por roturas de cañería. También han detectado obras que quedan a medio hacer, según Belloni. Ambas situaciones son remitidas a la SAT en forma constante, detalló. "Vemos que se abren pozos, se arreglan los inconvenientes y luego no se vuelven a cerrar estas perforaciones que constituyen un gran peligro", señaló.
El funcionario asegura que las cañerías que transportan el agua potable y las del sistema de cloacas en la capital presentan, cada día que pasa, más inconvenientes. Los problemas se agudizan en enero: porque falta el líquido vital y porque cuando hay aguas servidas florecen los mosquitos y el calor vuelve más insoportables los olores. Hay derrames que datan desde hace tanto tiempo, que ya hasta provocaron el hundimiento del asfalto, dijo. Lo que más preocupa a las autoridades, resaltó Belloni, es la falta de higiene que hay en la ciudad como consecuencia de las pérdidas.
En Alvarez Condarco y Rafael Obligado, los vecinos vieron cómo una pérdida convirtió una buena parte de la calle en un arroyo que transporta agua cristalina. Pasaron seis meses desde que hicieron la primera denuncia. Y nada cambió. Para cruzar, todavía tienen que arremangarse los pantalones y pegar grandes saltos. Miguel Argañaraz no puede creer el constante derroche del líquido potable. "Y pensar que en el mundo entero se está pidiendo que ahorremos y cuidemos este recurso", reprocha.
En Villa Alem, los vecinos ya perdieron la cuenta de los años que llevan pidiendo ayuda para que cada verano no sea un infierno sin agua, contó Blanca, un ama de casa que tiene dos hijos. Vive en Independencia al 200. Ella programa su vida en torno a lo que sale de la canilla. Temprano, cada día, espera que asome el primer hilo de agua para lavar la ropa y acopiar en baldes el líquido que le servirá para el resto de la jornada. Tiene tiempo hasta el mediodía, momento en que el agua se esfuma de las cañerías.
María Inés, Miguel y Blanca no son los únicos que reniegan a diario por la falta de agua o los derrames de líquidos que se registran en la ciudad. Son los problemas más comunes que tienen los tucumanos, de acuerdo a las denuncias que se reciben día a día en la Defensoría del Pueblo de la provincia.
Según el informe de la entidad, los inconvenientes con el agua taparon otros contratiempos comunes que suelen ocasionarles más de un dolor de cabeza a los tucumanos, como los relacionados con la salud (reclamos por el incumplimiento de la prestación médica obligatoria), con los servicios de telefonía y los que tienen que ver con la defensa al consumidor.
El defensor del Pueblo, Hugo Cabral, explicó que los vecinos que tienen inconvenientes con los servicios de agua generalmente llegan a la Defensoría después de haber denunciado en los organismos competentes y no haber obtenido respuestas. "Es un problema que se incrementa en Tucumán como consecuencia de dos factores fundamentales: muchos años de desinversión y el crecimiento desmedido de la ciudad. Esto hizo que la demanda del servicio aumentara muchísimo y que dejara obsoletas muchas redes", detalló el arquitecto.
En la sección Control de la Vía Pública de la Municipalidad capitalina también se han incrementado los reclamos de los vecinos por deficiencias en el servicio de aguas, recalcó Atilio Belloni, subsecretario de Obras Públicas del municipio.
La Municipalidad recibe unas 200 denuncias mensuales por roturas de cañería. También han detectado obras que quedan a medio hacer, según Belloni. Ambas situaciones son remitidas a la SAT en forma constante, detalló. "Vemos que se abren pozos, se arreglan los inconvenientes y luego no se vuelven a cerrar estas perforaciones que constituyen un gran peligro", señaló.
El funcionario asegura que las cañerías que transportan el agua potable y las del sistema de cloacas en la capital presentan, cada día que pasa, más inconvenientes. Los problemas se agudizan en enero: porque falta el líquido vital y porque cuando hay aguas servidas florecen los mosquitos y el calor vuelve más insoportables los olores. Hay derrames que datan desde hace tanto tiempo, que ya hasta provocaron el hundimiento del asfalto, dijo. Lo que más preocupa a las autoridades, resaltó Belloni, es la falta de higiene que hay en la ciudad como consecuencia de las pérdidas.

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