Hay escasez de aceite porque la Nación no cumple con los subsidios

El presidente de la Cámara de Supermercadistas, Miguel Simons, explicó que las aceiteras no están proveyendo porque la Nación no está cumpliendo con los subsidios para mantener los precios.
El precio del pollo aumentó un 44 por ciento.

“El pollo de la canasta va a comenzar a ser comercializado a partir del 19 ó 20 de diciembre, que es cuando la empresa con la que se hizo el negocio debiera entregarnos el producto. El Gobierno junto con la Cámara de Supermercados hizo un negocio con un frigorífico de pollos, que se comprometió a mantener el precio estipulado y se entrega a partir del 19 ó 20 de diciembre. Ese pollo estuvo en la góndola hasta la semana pasada, pero ya esta semana se nos hace muy difícil mantenerlo, porque el cajón de pollo pasó de 160 pesos a 230 pesos, hubo un aumento importantísimo y este pollo de la canasta se consumió hasta la semana pasada, esta semana va a ser muy difícil mantener el precio, porque tenemos que salir a comprar pollo al precio del mercado, pero para el fin de semana el frigorífico con el que hicimos el negocio va a volver a entregarnos pollo y ahí sí se va a poder trabajar bien con la canasta hasta fin de año. El lunes 19 es la fecha tope de entrega de la mercadería pactada”, explicó Simons en declaraciones a radio Facundo Quiroga.

Respecto del faltante de aceite en las góndolas de los supermercados, señaló que el problema radica en el incumplimiento del Gobierno con los subsidios para mantener el precio. “Toda la vida el regular precio de los productos ha sido nefasto para el consumidor y para los comerciantes, nunca dio resultado, siempre fueron pésimos y trajeron más problemas que soluciones. Los productos con precios estipulados en la etiqueta no se pueden vender, porque estamos sancionados con multas muy altas y las aceiteras no están cobrando los subsidios, entonces no están entregando el aceite”, dijo.

“Principalmente en el país hay cinco aceiteras principales, una sola que es Vicentín está entregando con bastante regularidad su producto, las otras directamente no entregan aceite. Entonces Vicentín no puede salir a cubrir el mercado, el faltante de aceite en toda la provincia. Como el precio está regulado, no tenemos dónde comprar y no podemos comprar en el supermercado mayorista, porque, primero, que nos venden al precio de etiqueta a nosotros y a veces más caro que el precio de etiqueta, entonces no tenemos ninguna rentabilidad. Pero supongamos que el supermercadista trabaje a pérdida con el aceite, tampoco podemos comprar porque nos ponen cupo. Si va un supermercadista y dice quiero 50 cajas de aceite, no le venden, porque ellos también tienen dificultad para conseguir”, contó.

“Yo sé que el señor Ricardo Marimón, de Comercio Interior, se preocupa por el tema, viajó a Buenos Aires, lo planteó ante el señor Moreno, pero no le dieron solución. Ahora estamos a la expectativa, una aceitera que dijo que esta semana va a entregar aceite, que son 2700 cajas, como una gota de agua en el mar. No podemos vender arriba del precio de etiqueta, es un precio para supermercados e hipermercados”, manifestó.

“Para que vea lo ridículo del precio del aceite, una botella de 900 centímetros cúbicos de girasol, vale de costo, sin impuestos, 2,78 pesos. Es casi lo que cuesta el pasaje en colectivo y el aceite necesita materia prima, envase, proceso. El aceite si queda en su precio normal estaría 3,90 ó 4 pesos más impuestos, en ese precio debería estar, pero no pagan los subsidios, no liberan el precio del aceite, entonces las aceiteras restringen la producción. La única que entrega es Vicentín lo hace a sus clientes normales y en compras normales, si yo era un cliente de cien cajas, sigue entregando cien cajas, lo que pasa es que están faltando las otras marcas y Vicentín dice no vamos a salir a cubrir el faltante de las otras marcas”, aseguró.

Por otra parte, señaló que la harina bajó mucho el precio. “El precio era de 54 pesos. Después apareció el mismo problema del aceite con los subsidios, hubo ahí un manejo que no sé cómo fue y estaba a 102 pesos la bolsa de harina. Después de disminuir tanto la harina, cayó la demanda y el mercado se acomodó más o menos, hoy, una bolsa de harina, depende de la marca, cuesta entre 70 y 80 pesos, muy lejos del precio de 54 pesos. Por eso cuando veo que en el Mercado Central de Buenos Aires está a 2,50 pesos, con los años que tengo de experiencia en el manejo de harina, te puedo decir que con 2,50 pesos, hacer un buen pan es imposible, no existe un buen pan a 2,50 pesos. En el caso del mercado central, por el volumen de gente que trae, hay que ver la partida de pan que se hace con ese precio, porque hace muchos años se hacía cien kilos de pan con precio máximo y 400 el que estaba liberado y me parece que en el mercado pasa una cosita así. Debe haber un cierto cupo de pan a 2,50 y cuando va uno a comprar, no, de 2,50 no hay más, tenemos de 4 pesos, seguro que es así”, explico.

“Con la harina de kilo está habiendo dificultades, pero que uno consuma 3 kilos no es un factor muy importante en el supermercado, se vende, pero no en la medida en que se vendía antes cuando la gente elaboraba masa en su casa. El tema del aceite es gravísimo, porque además, en las zonas de escasos recursos, siempre se intercambió aceite con grasa, pero hoy la grasa cuesta un disparate, hay que rescatarlo al aceite”, finalizó.

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