Escasa participación en las elecciones regionales de Italia

Tal como se esperaba, menos italianos acudieron ayer a las urnas para votar en 13 de las 20 regiones italianas, en unas cruciales elecciones que el primer ministro Silvio Berlusconi convirtió en un virtual referéndum sobre su gobierno.
Al cierre de la primera jornada de una votación que culminará hoy, la afluencia era del 46,2%, es decir, 9 puntos menos que en las elecciones regionales de 2005, según datos del Ministerio del Interior. En la región del Lacio, la gran incógnita de estos comicios, la afluencia fue 12 puntos menor.

"Espero que el odio no se imponga al amor. Sigo convencido de que hay que ser siempre positivo", declaró ayer Berlusconi desde Milán.

De las 13 regiones en juego, actualmente 11 están en manos de la oposición de centroizquierda. Se espera que ésta mantenga las tradicionalmente regiones "rojas" del centro de Italia, es decir Emilia Romagna, Toscana y Umbría, así como Liguria y las sureñas de las Marcas, Apulia y Basilicata.

Según las encuestas, la derecha de Berlusconi podría ganar dos regiones más que las que ya tiene (Lombardía y Véneto), al arrebatarle a la centroizquierda Campania y Calabria, en el Sur. Pero lo más impactante sería un desembarco de la derecha en dos regiones como el Lacio y el Piamonte, donde la incertidumbre es total.

En Lacio, una región de inmenso valor estratégico y simbólico, cuya capital es Roma, hubo en febrero un caos en la presentación de la lista electoral del oficialista Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), que llevó como candidata a la ex sindicalista Renata Polverini.

Pese a ello, en una elección tan disputada que nadie se anima a pronosticar su resultado, Polverini intentará arrebatarle el Lacio al Partido Democrático (PD), el principal de la oposición, que lleva como candidata a Emma Bonino, una política de fuste del Partido Radical.

Otra región donde la pelea es cabeza a cabeza es el Piamonte, en el próspero norte.

Allí, la gran pregunta es si la actual gobernadora, Mercedes Bresso, del PD, podrá mantenerse en el poder, o si caerá ante el creciente poder de la Liga Norte (aliada del PDL), que presenta allí a su candidato, Roberto Cota.

Según los analistas, la abstención, que jamás en Italia podría alcanzar a los niveles que hubo en las recientes elecciones regionales en Francia, perjudicaría a la derecha, que también podría ser castigada por la crisis económica y los escándalos de corrupción.

Por eso, las esperanzas de la aún débil centroizquierda son muy altas.

"Un 9 a 4 para la centroizquierda sería un éxito, aunque Berlusconi siempre dirá que él ha ganado porque logró conquistar dos regiones más", opinó ante LA NACION Antonio Polito, director del diario Il Riformista .

"Un 8 a 5 podría ser un buen resultado tanto para la centroizquierda como para la derecha -agregó-. Y un 7 a 6 sería un muy buen resultado para Berlusconi."

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