El sector bancario privado, que goza de polémicas exenciones impositivas, fue ampliamente beneficiado con el negocio de la deuda pública.
El caso de los bancos privados es paradigmático en este sentido: según datos de noviembre, las ganancias trimestrales promedio de las entidades bancarias que cotizan sus acciones en la Bolsa de Comercio fue del 50%. Al observar los resultados obtenidos por las principales entidades, se ve que entre el Santander Río, Galicia, Macro e Hipotecario, los beneficios superaron los $ 1.300 millones, un incremento del 50,1% frente al mismo período de 2011.
Es decir, mientras la economía nacional se desaceleró durante todo el año, los bancos siguen teniendo una altísima rentabilidad. Esta situación sería inexplicable si no se tuviera en cuenta el enorme negocio que este sector financiero realiza con la compra de deuda pública y la ventaja de ser un actor económico que prácticamente no paga impuestos.
“El sector bancario forma parte, junto con las mineras y las petroleras, de los tres sectores del empresariado nacional que más utilidades han obtenido durante los años del kirchnerismo. En el caso de los bancos es casi escandaloso, porque han llegado a tener en los últimos años entre el 15% y el 25% de utilidades” explicó a Hoy el diputado nacional Fernando “Pino” Solanas. “En ningún país del mundo los bancos tienen este porcentaje de utilidades, salvo en aquellos casos en que se aprovechan de la situación y cuentan con la complicidad de los gobiernos”, agregó.
El negocio de la deuda
Solanas remarcó que “los bancos generosamente toman las Letras Lebac y Nobac del Banco Central, que emite estas Letras y las vende en el mercado interno, en dólares, para poder pagar la deuda. El BCRA se endeuda en Argentina con los bancos criollos, que le hacen esta gauchada, a una tasa 14,75% en dólares. Es escandaloso”.
El escándalo es más grande si se tiene en cuenta el contraste entre las exorbitantes ganancias de estas entidades y los inaccesibles créditos hipotecarios o productivos que otorgan.
“El problema es que en Argentina sigue gobernando la matriz financiera de endeudamiento permanente, que ya mostró su fracaso”, concluyó el diputado.
La misma política de los ‘90
A pesar de que Cristina Kirchner se empecina en separarse de la política económica de la década del ‘90, lo cierto es que estructuralmente hay escasas variaciones. El economista y diputado nacional Claudio Lozano aseguró a Hoy: “Objetivamente, en términos de composición del Producto Bruto Interno del país, del mismo modo que la industria sigue teniendo la misma participación que tenía a finales de los noventa, el sector financiero incrementó su participación en el producto. La intermediación financiera sigue siendo una de las actividades privilegiadas, obviamente habiendo sido salvada prácticamente de su caída brutal en la etapa del 2001/2002 a partir de la millonaria intervención del Estado, colocando subsidios que pagamos todos para sostener a la actividad bancaria, que en cierto modo no produce ninguno de los efectos ventajosos en función de los cuales esos subsidios se otorgaron”.
En foco
Unicos ganadores del modelo K
No es casual que de nuevo los bancos privados sean los únicos ganadores del modelo K. Aunque resulte reiterativo lo que venimos diciendo en nuestras páginas, no pierde vigencia lamentablemente porque denota una política que no tiene una matriz de producción, sino de juego financiero. Ese juego está relacionado con los amigos del poder, porque son los únicos que no pagan impuestos a las Ganancias ni a las transacciones, que no son visualizados, ni controlados por la Afip. Mientras hasta los salarios de los empleados están sujetos al impuesto a las Ganancias, los millones de pesos o dólares que se lleva la timba financiera (por llamarlo de alguna forma) que representan los bancos ,no están al servicio de lo nacional. Esas ganancias no responden a los intereses de la producción y lo que permite esto es la política destructiva del aparato productivo que corre serio riesgo.



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