Los asaltos en general se incrementaron considerablemente el último mes y la modalidad que mayor preocupación genera es la sustracción de motos con armas de fuego. También se reportaron atracos a transeúntes y arrebatos de carteras en la vía pública, en tanto que los comercios -ya sea en pleno centro de la ciudad como en los diferentes barrios- son blanco frecuente de la delincuencia.
El accionar de los denominados “motochorros” tiene en jaque a la comunidad pergaminense; un claro ejemplo es que en todos los turnos, las fiscalías han recibido denuncias por asaltos a motociclistas en la vía pública. También se han reportado robos con armas a transeúntes y arrebatos de carteras, a lo que se le debe sumar un porcentaje menor de episodios que no son dados a conocer por los damnificados. Otro blanco frecuente de la delincuencia son los comercios, tanto en pleno centro de la ciudad como en kioscos o locales de los diferentes barrios.
Meses atrás la preocupación radicaba en la gravedad de los hechos y el grado de violencia con el que actuaban los delincuentes. Si bien la situación mejoró en ese aspecto, en este momento los robos “exprés” a mano armada representan un motivo de preocupación no sólo para la población sino también para las autoridades que son conscientes de ello y que a menudo reciben el reclamo de sectores de la sociedad.
Robos de motos
La modalidad que mayor preocupación genera en el área seguridad por estas horas es la sustracción de motos mediante amenazas con armas de fuego, con un promedio de dos casos por día en algunas ocasiones, según señalaron las fuentes consultadas por este medio.
Estos rodados siempre han sido un objeto de interés para los delincuentes. A medida que fue creciendo el parque automotor, la sustracción de motos ha avanzado al mismo ritmo, al punto que hoy no sólo se roban aquellos vehículos estacionados en la vía pública sino también a punta de pistola. La modalidad es similar en la mayoría de los casos: por lo general los delincuentes se movilizan de a dos en una sola moto y deambulan por las calles en busca de una víctima. Cuando ven la oportunidad, se ponen a la par del otro rodado y el que va sentado detrás, amenaza al conductor con un arma obligándolo a detener la marcha; luego escapa un delincuente en cada vehículo.
Los antecedentes indican que la mayor cantidad de los damnificados son mujeres y en algunos casos, sólo con la agresividad verbal logran atemorizar a la víctima, que entrega la moto sin ofrecer resistencia.
La sustracción de vehículos estacionados en la vía pública ha sido igualada y en oportunidades superada por los robos con armas. Casi a diario se reciben denuncias y resulta común escuchar a un familiar o un vecino hablar de que a un conocido le quitaron la moto.
“Motochorros”
Los delincuentes ya no sólo actúan en las zonas menos urbanizadas y en modalidades oportunistas sino que también llegan a los sectores comerciales y a plena luz del día.
Asaltos en comercios, viviendas particulares y establecimientos rurales son parte de los hechos ilícitos que en este último tiempo acontecieron en la ciudad y que preocupan a los pergaminenses, con total razón. También puede advertirse que se ha difundido en forma extraordinaria el uso de armas de fuego; su utilización es moneda corriente para cometer robos. En casi todos los hechos de estas características que ingresan a las diferentes fiscalías se advierte su uso.
Un dato para destacar es que el modo de operar coincide en la mayoría de los casos. Los delincuentes actúan en pareja y utilizan como móvil una moto, vehículo que les proporciona rapidez y agilidad para el momento de la fuga. Esto explica por qué estos rodados son la presa más buscada de los ladrones, que de esta forma se hacen de la movilidad adecuada para perpetrar los hechos.
Además, los denominados “motochorros” tienen sus respetivas funciones. Uno es el que conduce el rodado y otro el que lleva a cabo el delito. En los asaltos a comercios, el que maneja espera afuera y hace de campana, mientras que el otro ingresa al local y bajo amenazas con un arma se apodera del dinero, logrando casi siempre su objetivo.
Comercios
La ola de robos a mano armada comenzó hace aproximadamente un mes y desde entonces se mantuvo en un nivel constante con un promedio de varios casos por día, con algunas excepciones.
En las últimas semanas se han denunciado números hechos en panaderías, kioscos, despensas de barrio e incluso en una mutual, el sonado caso de La Fraternidad.
Los malvivientes van en busca del dinero rápido y saben que las probabilidades de obtener una mayor cantidad está en un negocio y no en un transeúnte, al cual le pueden sustraer escaso efectivo, el celular y con suerte algún objeto de valor, pero por lo general van a lo seguro. No obstante ello, también se han registrado varios atracos a personas en la vía pública. La mayoría de las víctimas son mujeres, a las cuales las amenazan o directamente les arrebatan la cartera.
Varios casos de características similares a las que acabamos de mencionar se registraron en Pergamino en las últimas semanas, de lo cuales muchos se conocen por el boca a boca pero no han sido denunciados. Los delincuentes interceptaron en la calle a personas que se veían más desprotegidas y se apoderaron de escaso dinero en efectivo u objetos de poco valor. Muchos damnificados deciden no denunciarlos por temor a sufrir represalias o simplemente porque no confían en que el caso pueda llegar a esclarecerse.
Habitualmente las víctimas suelen ser mujeres, personas mayores o adolescentes, a los que despojan de carteras, billeteras, celulares o cualquier objeto que lleven.
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