Equinoterapia, para mejorar la vida de muchos niños

Hay muchas formas de ayudar. Por eso, un grupo de profesionales de la salud y de la educación de Hirpace idearon hace más de cuatro años un proyecto que pusieron en marcha y que se traduce en una luz de esperanza en la vida de muchas familias: equinoterapia para los chicos de la institución que tienen parálisis cerebral, para complementar con los tratamientos que ofrece la medicina tradicional.

La iniciativa comenzó a tomar forma en 2008, cuando trabajaban con dos caballos prestados en el predio de la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes “El Tuscal de Velarde”. Actualmente se reúnen en el nuevo predio de la Agrupación (cerca de la Circunvalación Oeste) y ya tienen cinco caballos propios. Las jornadas de terapia, de las que participan los profesionales con los chicos y su familia, se desarrollan los jueves y sábados a la mañana. Cada día se trabaja con un grupo diferente de entre 15 y 20 niños.

“La problemática principal que tienen nuestros chicos es la discapacidad motriz. Hace cuatro años se hizo una investigación en el área kinésica de la institución sobre la virtud que tienen los animales en este tipo de terapias. Nos pareció muy interesante así que empezamos a recabar información y notamos que muchas características de los caballos podían ayudar a mejorar algunos aspectos de la vida de nuestros chicos. A partir de ahí empezamos con esta tarea a pulmón”, dijo a El Tribuno Marcelo Narváez, uno de los médicos kinesiólogos del proyecto.

El grupo de trabajo está compuesto por distintas áreas que se complementan e integran entre sí: kinesiología, fonoaudiología, docencia especializada y psicopedagogía. En total son seis los profesionales que trabajan con los chicos, más casi diez personas voluntarias que colaboran con esta iniciativa de Hirpace.

La particularidad de los caballos es que no están herrados, para que el andar sea más suave, pues la herradura les quita sensibilidad al movilizarse y pueden comportarse muy bruscamente.

Los chicos que asisten a las jornadas terapéuticas son elegidos por el grupo de profesionales de la institución. “Básicamente se busca que los padres sean personas comprometidas pues, el hecho de que haya colaboración de la familia es parte fundamental del tratamiento”, explicó Narváez. Y agregó: “Con los padres que trabajamos actualmente hay que sacarse el sombrero. Son dignos de admiración ya que con mucho sacrificio vienen y acompañan a sus hijos. Lo hacen porque ven que los chicos experimentan cosas muy lindas cuando están acá”.

En Argentina hay sólo dos lugares más en los que se trabaja con equinoterapia para chicos con parálisis cerebral. Lamentablemente el grupo de profesionales de Hirpace no cuenta con todos los recursos para su óptimo funcionamiento. En los últimos meses se estuvo a punto de tomar una triste determinación: suspender la terapia. “Hoy por hoy no tenemos una gran ayuda a nivel económico. Nos manejamos con pequeñas donaciones que recibimos o con el dinero que juntan los padres con cosas que hacen para vender. Mantener a los caballos es muy costoso. Hace poco corrimos el riesgo de suspender la terapia por problemas económicos, pero por suerte y con la poca ayuda que tenemos pudimos seguir”, expresó el kinesiólogo.

Luis Villagrán, encargado del predio, manifestó: “Desde la Agrupación estamos colaborando en todo lo que podemos y lo vamos a seguir haciendo porque es muy noble el trabajo que hacen por los chicos”.

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