Ubicada en el Barrio Puerto Vicentini, en Fontana, la Fundación de Equinoterapia “San Jorge” recibe a cientos de personas, en su mayoría niños, con discapacidad. DataChaco.com se acercó hasta el lugar para conocer detalles sobre el productivo trabajo con los caballos.
Actualmente, enseñan y rehabilitan a chicos autistas, con síndrome de Down, con psicosis, con problemas de conducta y motricidad, y con gente adulta con parálisis cerebral o que han sufrido un Accidente Cerebro Vascular (ACV).
“Yo nací y me crié en el campo hasta los 5 o 6 años, por ahí, en General Roca. Siempre me gustaron los caballos y hace 13 años atrás, tuve mi primer caballo que pude comprarlo (Angelito). Montaba de lunes a lunes, los sábados y domingos era un reglamento venir a andar a caballo. Veía los resultados a nivel psicológico, porque venía de una forma y después de montar me convertía en otra, totalmente diferente, obviando un poco los problemas de la vida cotidiana. Si bien mi caballo me ofrecía diversos beneficios a nivel psicológico y personal, vi la posibilidad de aplicarlo con otras personas. Desde ahí fue que empecé a investigar sobre la Equinoterapia”, nos explicó Gladis.
Luego de viajar a otros sitios donde ya tenían implementado la Equinoterapia, como Córdoba y San Juan, la presidente conoció a otros profesionales quienes le brindaron ayuda para comenzar con el proyecto, el cual pretendía ser pequeño pero finalizó con gran cantidad de inscriptos, gracias a la publicidad de los primeros padres en asistir con sus pequeños.
Se comenzó a trabajar con 9 caballos (6 donados por un veterinario de Buenos Aires y 3 de Gladis). “Vinieron 4 chicos al comienzo y después se fueron difundiendo los beneficios de la terapia y así se fue llenando cada vez más”, detalló Sánchez. Hoy en día cuentan con 47 equinos.
Metodología
Los llamados jinetes son las personas que padecen algún tipo de problema y los que trabajan arriba del caballo, en total son 125. El más pequeño tiene un año y el mayor 65. Tres personas acompañan las sesiones, que duran entre 40 minutos y una hora, dos o tres veces por semana: el guía, el terapeuta y el auxiliar.
El predio cuenta con dos picaderos que son galpones, uno de 17 metros de ancho por 20 de largo, y otro de 20 metros de ancho por 40 de largo, donde se trabaja con los jinetes. Allí se hacen volteos (los caballos dando vueltas en círculos) y los diferentes movimientos con conos, juegan con las pelotas colgadas, con el aro, se les enseña el semáforo, el espejo, y las paredes están adornadas con diferentes dibujos, letras y números. También hay música, cuellos ortopédicos y la tabla movilizadora, elementos fundamentales que no deben faltar a la hora de trabajar en los picaderos.
“Todos los jinetes son pacientes que los médicos derivan. El terapeuta es el que dice qué es lo que va a hacer el nene. Lo que se aprovecha del caballo es su forma de caminar, ya que es el único animal que camina igual que el ser humano, se mueve igual que nosotros”, contó Eva, una de las encargadas del lugar.
El avance en los jinetes depende mucho del tipo de diagnóstico que tengan, de cómo está su cuerpo, de la conexión que tengan con él, cada caso es particular. Eva comentó que “Hay adolescentes que avanzan en seguida, y la gente mayor, sobre todo con ACV y que son un poco cerradas, les cuesta más, pero aun así los resultados son increíbles”.
La gente acude desde Resistencia, Vilelas, Barranqueras, Puerto Tirol, Fontana, Corrientes capital, Mercedes y Juan José Castelli. La terapia es totalmente gratuita y lo único que piden es la voluntad de los padres de poder acercar a sus hijos hasta el lugar. Igualmente, para aquellos que no tienen los medios para llegar, el Ministerio de Desarrollo Social donó una combi para que los busque y los acerque hasta la Fundación. También reciben donaciones a través de La Radio 104.7, de Julio Wajcman, cofundador de la institución.
Luego del trabajo durante la semana, Rubén, uno de los guías y encargado de los animales, nos comentó que trasladan a los caballos hasta los dos Piquetes (uno de 4 y otro de 3,5 hectáreas) lugares donde se los suelta para que descansen, anden libres y se saquen el estrés de estar encerrados en los boxes o realizando actividades de rehabilitación.
Aparte de los equinos, en el lugar también se trabaja con tres perras Golden, adiestradas para trabajar con los chicos, sobre todo los que tiene problemas de conducta.
Equipos de trabajo
Estando en el lugar se pude apreciar el amor, la paciencia y la disposición que tienen los profesionales y encargados para brindar una buena atención y ayudar a aquellos que desean mejorar su día a día, tratando de a poco de conseguir resultados para su salud mental y física.
“Todos los jueves tenemos grupos operativos donde nos formamos y tratamos temas que surgen de la práctica, y entre todos aprendemos a pensar y a solucionar los problemas”, mencionó Eva.
El equipo completo está formado por una médica, una kinesióloga, una psicóloga, cinco estimuladores temprano, tres psicólogos sociales, un veterinario, y jóvenes becados por el Ministerio de Desarrollo Social con secundarios completos o con carreras terciarias o universitarias.
“Tener un acercamiento o un vínculo con el caballo y esa sensación de montar, es una caricia al alma. Los caballos te brindan mucha paz y tranquilidad”, afirmó Gladis. Asimismo, finalizó diciendo que hace un año y medio comenzó también a trabajar con dos internos del Servicio Penitenciario Provincial, nuevo proyecto con el objetivo de ayudar a los privados de su libertad.
Realmente todas las actividades que lleva adelante la Fundación de Equinoterapia “San Jorge” son verdaderos actos de amor, donde se siente y se vive la solidaridad, el respeto por el otro, la responsabilidad de servir, valores que destacan a la institución y que alientan a copiar y multiplicar
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