El Juzgado Federal de Santiago del Estero remitió un oficio al Ministerio de Seguridad de la Nación, de Nilda Garré, para solicitar la colaboración de una de las fuerzas a su cargo, para que custodie el traslado hacia el laboratorio que tiene el Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), de los restos del NN enterrado en Copo durante la dictadura.
Según los testimonios de algunos lugareños, el cuerpo pertenecía a un joven que había sido arrojado desde un avión; otros, indicaban que era un indigente que se había perdido en el monte y que murió por falta de agua y comida.
El Eaaf exhumó los restos óseos y realizó un primer estudio en la Morgue Judicial, en el hospital Independencia. Allí pudo determinar -según indicaron fuentes judiciales- que era un hombre de unos 40 años y que no presentaba signos de una muerte violenta. Sin embargo, consideró que podría ser una persona que estaba huyendo de los grupos de tareas represivos y por eso pidió al juez federal Guillermo Molinari, que esos restos sean llevados al laboratorio que tienen los investigadores en Rosario.
El propósito es poder determinar la identidad del “Finado Díaz”, tal como lo habían bautizado los lugareños.l

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