El proyecto es íntegramente entrerriano: surgió de la necesidad de un joven concordiense que estudia a distancia y lo desarrolló un investigador de Chajarí que estudia en la UTN Regional Concepción del Uruguay. Se trata de un dispositivo que genera relieve de forma dinámica y recibe pulsaciones permitiendo que los no videntes utilicen la computadora de manera más fácil, práctica y funcional.
Así cuenta Guido Muchiutti la idea de lo que hoy se llama Incendilumen, un proyecto preseleccionado en el concurso nacional Innovar, que promueve el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva con el objetivo de estimular y difundir los procesos de transferencia de conocimientos y tecnología, aplicados a productos y/o procesos que mejoran la calidad de vida de la sociedad.
“Es como una fuente cuadrada de pizzas, pero más chata, que a su vez tiene un relieve y pequeños puntos que van bajando y con ello formando imágenes de cuadrados o rectángulos en forma de botones”, comenta, sin más vueltas Muchiutti.
Incendilumen es un dispositivo capaz de generar relieve, de forma dinámica, representativo de las interfaces gráficas de la computadora y, a su vez, recibe pulsaciones como si fuera una pantalla táctil. El instrumento se conecta a la computadora, que es la que se encarga de controlar los relieves.
Actualmente las personas no videntes utilizan la computadora mediante un programa que les lee la pantalla, pero no pueden interactuar con la aplicación. Incendilumen viene a disminuir esta dificultad al proporcionar el contexto espacial de las aplicaciones, ya que las mismas se representan en relieve. De esta forma, el dispositivo les permite utilizar la computadora ampliamente, de allí que se trata de un proyecto destacado por su valor tecnológico, pero más aún por lo que representa en términos de inclusión.
PROTOTIPO. Guido Muchiutti es un entrerriano de 22 años, oriundo de Chajarí, estudiante de Ingeniería en Sistemas de Información en la Facultad Regional Concepción del Uruguay de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), donde es compañero de Juan Manuel Franzante, que llegó desde Río Gallegos para estudiar allí.
“El proyecto surge a partir del problema que nos describe un amigo que es ciego y está estudiando abogacía en la modalidad a distancia. Él nos cuenta lo difícil que se le hacía estudiar. Su voluntad de hierro nos inspiró hasta el punto de ponernos a pensar en cómo podíamos hacer para facilitarle las cosas”, relata Muchiutti.
El amigo es Marcos Ramírez, un estudiante de Derecho en la filial local de la Universidad de Salta, que además se destaca por componer música, tocar la guitarra y ejercer el periodismo deportivo en Concordia.
El proyecto, que surgió de esta inquietud personal, fue preseleccionado por el concurso nacional Innovar, donde quedó preseleccionado entre más de dos mil iniciativas, y recién entonces surgió el apoyo institucional de la UTN, que aportó la colaboración de un profesor de robótica y un equipo de investigación para su desarrollo.
“Cuando les mostramos el prototipo a los chicos ciegos, ellos se ilusionaron muchísimo y todo el tiempo nos preguntaban cuándo lo íbamos tener funcionando, pero en ese momento lo que teníamos era sólo un pedazo de madera con clavos”, explicó Muchiutti, que no obstante aclaró que a la fecha “está en etapa de desarrollo un framework (programa de computación) estándar que facilitará el desarrollo a las aplicaciones que se adapten a este dispositivo, esto es, una librería de funciones que les permitirá a las empresas interesadas, desarrollar aplicaciones específicas para este dispositivo”.
Mañana puede ser un gran día
El próximo paso será realizar las pruebas del dispositivo, con la Asociación de Personas con Discapacidad Visual (Aperdivi) de Concepción del Uruguay. Aunque chocan con las limitaciones económicas y la falta de financiamiento. Para ellos, mañana miércoles, puede ser el gran día, cuando se den a conocer, a las 18, los ganadores de Innovar 2012. “Quizás por responsabilidad y porque se trata de un invento dirigido a un conjunto de la sociedad, el Estado podría mostrarse más interesado que el sector privado, aunque la verdad es que en este momento no importa de dónde provenga la ayuda”, se entusiasmó Muchiutti.
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