Las viviendas las construyeron 630 voluntarios.Hoy comenzarán con la segunda etapa del plan.
También hoy comenzará la segunda etapa de obras, con la construcción de otras 50 casas que completarán el centenar comprometido por la organización. Las casas de madera y techo de chapa emergían casi terminadas ayer en el dispar escenario de la toma más grande de la ciudad.
A media tarde siete jóvenes voluntarios apuraban el paso para terminar el techo de la vivienda ubicada en Nuestras Malvinas, una de las primeras concluidas. Rocío, una de las "cuadrilleras" llegada de Quilmes, Buenos Aires, señaló a "Río Negro" que las inclemencias climáticas de las últimas jornadas dificultaron la tarea pero no la determinación del grupo, "no queda otra, hay un objetivo a cumplir" sostuvo.
Para ella el día más complicado fue el lunes cuando instalaron los paneles prefabricados desafiando fuertes ráfagas de viento, tanto más cansadoras que la intensa lluvia posterior.
Las bajas temperaturas que pintaron de blanco las cumbres de los cerros sorprendieron a los voluntarios que llegaron de zonas más cálidas en los días previos a la tormenta, dominados por temperaturas superiores a los 30 grados. La mayoría resistió el frío sin la ropa adecuada, salvo un voluntario de Pomona, Mariano, quien confió que "yo sí me traje ropa de abrigo porque soy de la región y conozco el clima".
En contrapartida el paisaje y el agradecimiento de las familias beneficiadas llenó de calor a los "cuadrilleros". Rocío aseguró que "la familia que nos tocó es increíble, cocinan para nosotros, están pendientes de que no nos falte nada y el jefe de familia quiere venir con nosotros a construir la próxima casa".
Los logros alcanzados por la legión de voluntarios que llegó el sábado y comenzó a trabajar el domingo obedecen al entusiasmo y determinación, y a la estricta organización del grupo, que se aloja en cinco escuelas de la zona.
En cada establecimiento hay un "jefe de escuela" responsable del grupo, que ronda los 150 integrantes, varios "intendentes" que se ocupan de la comida y las comodidades, los "monitores" que controlan la calidad de la construcción y los "jefes de cuadrilla" que coordinan los trabajos.
Las "unidades de emergencia" constan de un módulo, con una puerta y dos ventanas, que se levanta en 3 días, y para adaptarlas al crudo invierno cordillerano se las aisló con lana de vidrio, recubierta de chapadur.
Los beneficiarios fueron seleccionadas mediante un relevamiento realizado en octubre sobre 280 familias entre las que se dio prioridad a las 100 más necesitadas. Rocío y varios compañeros compartieron la impresión ante la precariedad de los barrios altos de la ciudad. "Cuando pensás en Bariloche te acordás del viaje de egresados y de los lugares hermosos pero nunca te imaginas tanta pobreza", sostuvo la joven.
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