Entre reelección y sucesión

En el Gobierno ya se traza la estrategia reeleccionista de Fabiana Ríos. Los acuerdos arrancados al kirchnerismo son la base del proyecto. En Río Grande, la sucesión de Martín está envuelta en una nube de suspenso. Quiénes son los que pelean por la Intendencia. Pase y vea la galería de los candidatos.
El Gobierno de Fabiana Ríos está exultante porque acaban de conseguir lo que ellos llaman "el puente para la reelección". El apretado número propio en Senadores y la necesidad de anclar el proyecto del kirchnerismo en las provincias, llevó al Gobierno nacional a realizar concesiones que, de otra forma, nunca hubiesen formado parte de la estrategia para la continuidad del proyecto K.

Esta coyuntura política que amagó con asfixiar al kirchnerismo fue bien aprovechada por el Gobierno de Ríos, que fronteras afuera de la provincia recibió más de lo esperado mientras que hacia adentro esta nueva realidad le permitió un desahogo económico en lo inmediato, mientras que políticamente el sacudón alcanzó para reordenar los fragmentos del ex ARI y construir sobre las base de las ruinas un proyecto que le permite pensar en la reelección.

No le será fácil a Ríos remontar una imagen tan desgastada como la que ha cultivado estos dos años de gobierno. Pero algo da comenzado a cambiar; en primer lugar el gobierno detuvo la caída de su imagen negativa y de a poco a comenzado a subir el tobogán de las encuestas. El pago de los sueldos de una sola cuota, los acuerdos de aumento lógicos que se les proponen a los gremios estatales -los que a su vez quedan con menos excusas para atacar al Gobierno- y la promesa de reactivar la obra pública que ha permanecido dormida desde los inicios de la gestión, forman los tres pilares que el Gobierno busca consolidar como punto de partida.

De todos modos, habrá que ver cómo influye en el humor social el asesinato del taxista Antonio Toledo, que desató un vendaval de reclamos al Ejecutivo por mayor seguridad, por más que se trate de un tema en el que hay responsabilidades compartidas por muchos sectores.

"Nos esperan dos años de crecimiento sostenido y de fuerte inversión en la obra pública", dicen en el entorno de Ríos mientras hacen cuentas y especulan sobre las fechas de las futuras elecciones. Lo cierto es que en el Gobierno están decididos a buscar la reelección de Fabiana y para eso la carrera contra el reloj es el mayor desafío.

La silenciosa guerra por la sucesión

Pocas veces se ha visto como ahora un panorama tan difuso como competitivo por la sucesión de Jorge Martín.

En las huestes radicales la partida viene dividida por tres. Ariel Pagiella, con el partido bajo el brazo, reclama para sí mismo la sucesión natural desde su banca como concejal, como desde la presidencia del partido.

Pagella se perfila como preferido de Martín, no obstante la buena performance de Gustavo Melella, que en la encuesta que descansa sobre el despacho de Martín se muestra pisándole los talones al ex secretario de Obras Públicas.

El tercero en discordia es el siete veces presidente del Concejo Juan "Pipo" Rodríguez, quien viene haciendo un trabajo de hormiga dentro del partido y se apresta para dar batalla en las próximas internas.

Hay más radicales anotados pero ninguno perfora los 5 puntos necesarios para bancarse una elección general, por lo que de estos tres hombres surgirá el radical que buscará retener un Municipio pretendido por propios y ajenos.

Desde el peronismo ya mandaron a avisarles tanto a Hugo Cóccaro como a Jorge Colazo que no habrá amnistía para nadie. Si bien Colazo aún debe superar las restricciones impuestas por la Legislatura cuando fue destituido como gobernador, todo hace pensar que el actual senador nacional podría estar habilitado antes de fin de año, lo cual agrega más suspenso al panorama riograndense.

De todos modos, en el peronismo la dispersión está al orden del día. Los renovadores de Río Grande le mandaron un mensaje sin códigos al legislador Adrián "Milin" Fernández, su referente provincial. "Estamos trabajando para que Raúl Moreira sea nuestro candidato y esta condición no se negocia bajo ningún punto de vista", le dijeron al parlamentario que viene trabajando en su proyecto provincial.

Del otro lado de los renovadores, Daniel Gallo y "Chiquito" Martínez se anotaron en la grilla de partida. Pero la salida al ruedo de Eligio Lovera y su buena performance en las encuestas dejó a más de uno con la cara larga. Sucede que el empresario irrumpió entre renovadores y la vieja guardia, y sin respaldo de ningún sector predominante se erigió como una alternativa independiente dentro del propio peronismo.

Lo cierto es que al proyecto de Lovera lo ayudó mucho la desorientación del justicialismo y la falta de líderes fuertes en los últimos tiempos.

La fragmentación del PJ y su prematura candidatura hizo que este hombre, con 35 años de arraigo y mostrándose como un empresario exitoso, se levante como la promesa y el sueño peronista de gobernar el municipio riograndese que siempre supo estar en manos de los radicales, por lo menos desde que somos provincia.

Por fuera del peronismo y corriendo del lado de las cuerdas viene el ex gobernador Hugo Cóccaro: a esta altura de los acontecimientos ya nadie discute que es uno de los favoritos. Con las puertas cerradas del peronismo, Cóccaro puso proa a su proyecto municipal a sabiendas que pasadas las internas del PJ tendrá mucho por recoger en su carrera por la Intendencia.

En las encuestas que andan en danza Cóccaro marcha segundo aún sin el apoyo del PJ, lo cual es mucho decir.

De todos modos, es un peronista compitiendo por fuera del peronismo. Para muchos la negativa a la amnistía hace que Cóccaro zafe de una interna partidaria. Mientras que para otros el hecho de que Cóccaro vaya por fuera del partido y tal vez Colazo haga lo propio en un futuro es parte del desaguisado de un justicialismo que no logra acordar, por lo menos por estos lares.

Hay más nombres en esta guerra silenciosa por suceder a Martín.

Está Diego Navarro, el mejor hombre posesionado del MPF y para muchos una suerte de "prenda de unión" para aquellos sectores que no encuentran un liderazgo contenido dentro de la estructura partidaria.

Otro que se asoma a la pelea por la Intendencia es César Vargas, el candidato más joven que tiene la puja. En un principio estuvo subido al carro del PRO pero ahora decidió virar en su estrategia política, tiene su anclaje en la juventud y sobre todo en el deporte, además de contar con la comunidad chilena organizada. La nueva estrategia del joven empresario lo llevó a crear un nuevo partido, con bases similares a la del PRO, pero con una mirada de fuerte contenido local y sobre todo en los intereses provinciales.

Por último, está Gustavo Longhi. Más allá de ser el consorte de la gobernadora Ríos y por ende estar identificado y atado a la suerte política de su mujer, ha logrado en este tiempo capear los momentos más críticos de la gestión del Gobierno. Hoy el conejal del ex ARI está metido de cabeza en la construcción de un nuevo espacio político que sea capaz de contener su candidatura a Intendente, sin descuidar la candidatura a la reelección de su mujer. En el pelotón de candidatos con buena chances también esta Longhi sumando más suspenso a la sucesión.

Vale decir que el radicalismo tiene tres candidatos que sumados prometen retener la Intendencia, pero habrá que ver cuan íntegro llega el centenario partido al momento de la votación. El peronismo siempre conservó un piso de votos que fue y es la envidia de todos los que participan; el Mopof parece revivir después de un largo letargo y los sectores ex ARI ligados a Ríos -Longhi parecen resucitados de una guerra y prestos a dar combate.

Cóccaro, Vargas y el propio Colazo, si la Justicia lo autoriza, prometen dar una dura batalla. Si bien estos tres candidatos mantienen estructuras partidarias chicas comparadas con las tradicionales, sus buenas performances en las encuestas los encuentra envueltos en una turba de candidatos que buscan la intendencia de Río Grande, en una puja como nunca antes se había vivió.

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