8N: entre el reclamo de más seguridad, se coló el dólar y los pedidos más variados

8N: entre el reclamo de más seguridad, se coló el dólar y los pedidos más variados
Por Luciana Acosta y Carlos Walker:

La protesta del 8N en Mar del Plata comenzó alrededor de las 19. Tibiamente, la gente empezó a acercarse al Hotel Hermitage, el mismo lugar en el que se habían juntado en la anterior protesta. Con carteles, cacerolas, silbatos y banderas argentinas, la zona de la costa comenzó a poblarse.

Cerca de las 20, la columna de manifestantes -de todas las edades- comenzó a caminar por el boulevard, tomó Rivadavia y dobló en Hipólito Yrigoyen, directo al punto neurálgico de la ciudad: el monumento a San Martín de Luro y Mitre.

La mayor parte de los reclamos giraron en torno a la inseguridad. Aunque también hubo gente que llevó grandes carteles con durísimas consignas contra la Presidenta. "Cristina montonera", decía una pancarta en letras grandes y, abajo, un poco más pequeño, "mentirosa, ladrona, chavista y traidora a la Patria". En otra le pedían: “Cristina, devolvé la Fragata”.

Una señora que golpeaba la tapa de una cacerola de aluminio con un destornillador decía que a era hora de que “se fueran todos”, mientras una mujer, con pandereta iluminada made in Nueva York en mano, preguntaba a los cronistas “dónde va a salir todo esto”. Al mismo tiempo, tres adolescentes advertían entre risas: “Nosotras tenemos 16 años y ni en pedo los vamos a votar”.

En plena protesta -que en todo momento se desarrolló en forma pacífica- un grupo de manifestantes comenzó a entonar el Himno Nacional y enseguida se escuchó: "Si este no es el pueblo, el pueblo donde está". Hubo quienes también aseguraban que se “va a acabar la dictadura de los K” y hasta gritaban que “se vayan todos”. Mientras, desde los balcones de los edificios del sector, algunos vecinos acompañaban con cacerolas, golpeando botellas plásticas y agitando banderas.

“El Gobierno nos tiene que escuchar y dejar de ningunear todo tipo de participación comunitaria. Estamos acá porque el tratamiento de los derechos humanos no debe ser parcial y, pese a que todos los días se mueren tres (policías) bonaerenses, acá nadie dice nada. Seguimos sin combustible, sin patrulleros ni justicia y ocultados de los medios”, dijo Alejandra a 0223.com.ar, al explicar el motivo de su participación en la marcha.

Diversidad de reclamos

Si bien el pedido por seguridad prevaleció sobre los demás, hubo consignas contra una posible reforma de la Constitución, la utilización de los fondos del Anses, la inflación y contra el cepo cambiario.

Inclusive, hubo quienes que no se olvidaron del intendente Gustavo Pulti y llevaron un cartel dirigido a él y a una de sus últimas medidas: el código de publicidad que comenzó a regir el 1 de noviembre. "Pulti, ¿cuál es el tongo que tenés con las marquesinas?", cuestionaba un cartel diseñado por un comerciante que afirmó haberse visto “muy perjudicado” por la implementación de la normativa. Alguien, aún más enojado, se trepó al monumento y colgó una tela blanca en la que se leía “Pulti traidor”.

En el centro del cacerolazo se ubicó un grupo de personas en sillas de ruedas que exigía aumentos en las pensiones por discapacidad. “Es que cobramos apenas 333, 20 pesos”, señaló Laura a este medio.

A pocos metros de la figura de San Martín, jóvenes con camisetas de Aldosivi sostenían una bandera argentina de grandes dimensiones con la palabra “Hipólito” y se observaba desde lejos un collage con las fotografías de Cristina, Scioli, Pulti y Mariotto, con la leyenda: “Esta es la verdadera banda cheta”.

La desconcentración comenzó, tímidamente, pasadas las 22.30, y los que se quedaban volvieron a cantar el Himno. A esta altura, las pancartas, carteles y banderas más grandes ya habían sido colocadas sobre el monumento.

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