Entre la producción y la rentabilidad asoman los costos en alza y el tipo de cambio que se va depreciando a la par del alza inflacionaria. Esa es la realidad de la industria hoy en un contexto favorable para la mayoría de las actividades productivas y de creación de empleo. En el Día de la Industria, que se celebró ayer,
LA reindustrialización del país no es una fantasía. A esa conclusión se arriba luego de consultar a los empresarios. Si bien -como se plantea-, hubo una baja en la rentabilidad, lo que puede representar un escollo para reinvertir en las plantas, y el dólar planchado más el aumento de los costos hace que exportar no sea lo redituable que era, el mercado interno continúa demandando. Comparados estos últimos años con la década del '90, cuando muchas industrias debían cerrar sus puertas o emigrar a países en donde las condiciones eran más favorables, se percibe una reparación del tejido productivo nacional, aunque -lo dicen los propios empresarios-, se necesitan de ciertas correcciones, que no sólo alienten el abastecimiento del mercado nacional, sino la posibilidad de exportar y de competir internacionalmente. En conclusión, hace una década para el Día de la Industria había poco o nada para festejar. Hoy la celebración industrial en Argentina adquiere alguna lógica.
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