Entre los moderados, temor a "los barbudos de Trípoli"

Entre los moderados, temor a "los barbudos de Trípoli"
El fundamentalismo islámico avanza rápidamente en el norte y en el sur del país, y asusta al resto de los musulmanes
Si hay un motivo por el cual el viaje del Papa es especialmente bienvenido en el Líbano -país que vive una situación política de lo más inestable debido a la sombra de la guerra civil en la vecina Siria- es por el miedo al avance de "los barbudos de Trípoli".

Así, pero en francés, suelen ser llamados los islamistas radicales, salafitas, pro Al-Qaeda, que anteayer en Trípoli, la segunda ciudad del Líbano, en el Norte, protagonizaron violentas protestas en contra del film que denigra a Mahoma, producido en los Estados Unidos.

Los manifestantes incendiaron un local de comidas rápidas de Kentucky Fried Chicken, en incidentes que incluyeron consignas contrarias al Papa y terminaron con un muerto y 25 heridos.

"«Los barbudos de Trípoli», que ensombrecieron el primer día de visita del Papa en el Líbano, no son verdaderos musulmanes. Yo soy musulmán. Mi padre fue a La Meca 22 veces. Los «barbudos» no son musulmanes, son terroristas que actúan en nombre del islam, salafitas, pro Al-Qaeda, pagados por gente de Arabia Saudita y Qatar", asegura a LA NACION Mohammed Anis Karddoura, famoso artista libanés.

Escultor y pintor sunnita, moderado y abierto como gran parte de la clase media alta de esta capital -apodada en otros tiempos justamente por su forma de vida más occidental que oriental la "París de Oriente"-, Karddoura, de 69 años, admite que la gran pesadilla de muchos libaneses es el avance a pasos agigantados del islamismo radical, en el Norte y en el Sur.

CONTRA LA IDENTIDAD

"El cerebro libanés es laico, los libaneses son famosos por ser comerciantes, artistas, amantes de la buena vida y de su bellísimo país... Por eso, el gran peligro es la ignorancia que demuestran a diario «los barbudos fundamentalistas». Lo que están haciendo va en contra de la identidad árabe. Los cristianos y los musulmanes sí pueden vivir juntos y es una bendición que el Papa haya venido hasta aquí a recordarlo", dice.

"Los verdaderos musulmanes deberían ser cristianos, porque en el Corán creemos en Jesús y María", agrega este intelectual, que siempre tuvo el coraje de decir libremente lo que piensa y que suele ser invitado a programas televisivos como comentarista.

Fiel reflejo de su visión de las cosas es una escultura que representa a una Virgen, con dos chicos con una sola cabeza y un corazón, que realizó poco después del fin de la guerra civil (1975-1990), con madera encontrada en la montaña más alta del Líbano.

"Los hermanos son los cristianos y los musulmanes de esta tierra, y ella es la madre", explica.

Su amiga Nadia Daouk Sabra, también musulmana sunnita, viuda de un ex ministro libanés y tía del actual ministro de Información, también le teme a la "locura" de "los barbudos de Trípoli".

"El Líbano es un ejemplo de civilización, hasta el grupo chiita Hezbollah, que envió a mujeres con velo a recibirlo al aeropuerto, le ha dado la bienvenida al Papa. Pero, evidentemente, a alguien le molesta que seamos un símbolo de convivencia. Ellos, «los barbudos», son una quinta columna", denuncia.

Como muchos otros libaneses, Karddoura y Sabra no ocultan su preocupación. Creen que la guerra civil en la vecina Siria -un país que durante años controló al Líbano y que compartió moneda y aduana cuando ambos estuvieron bajo mandato francés, a principios del siglo pasado- es una amenaza a la paz en el Líbano.

"Por eso la visita del Papa es muy importante para toda la región, porque es evidente la situación grave, de tensión, en la que estamos", asegura Sabra.

Más allá del clima de incertidumbre, Karddoura y Sabra están convencidos de que la guerra civil Siria no se extenderá, como mancha de aceite, hasta esta tierra porque todo el mundo está cansado de ver muerte y destrucción después de 15 años de guerra civil y del conflicto armado que el Líbano tuvo a mediados de 2006 con Israel.

"Todos aquí, cristianos y musulmanes, queremos vivir en paz, como estamos demostrando en esta visita del Papa", aseguran.

"La visita del Papa nos dice que para salvar al país los libaneses tenemos que estar juntos", apunta Madame Sabra, que está siguiendo la visita de Benedicto XVI en transmisiones televisivas en directo. "Esta visita del Papa me parece que marca una suerte de verdadero renacimiento del espíritu libanés", concluyó..

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