Desde 2007 a la fecha las estadísticas accidentológicas de nuestro distrito sólo han conocido de dos descensos, uno de ellos pronunciado, en 2008 (con el menor registro accidentológico en los últimos años) y en 2009, y aunque en este caso las cifras volvieron a dispararse, aún fueron menores a las registradas durante 2010 - Y desde 2010 a lo que va de mayo del presente año, el incremento de esas cifras ya cobra niveles preocupantes
Ciertamente, debemos aclarar, como lo hacemos cada vez que encaramos un informe de este tipo y de esta complejidad intrínseca, que los datos estadísticos que aportamos son suministrados por el área respectiva del hospital municipal. Pero, obviamente, en la composición de esos datos no figuran aquellos accidentes no denunciados, o que no han requerido de atención médica, por lo cual las cifras enunciadas seguramente experimentarán fluctuaciones en uno u otro sentido.
De todos modos, los guarismos que hemos recopilado para este informe sí son indicativos de una cosa, y de manera indubitable: la tasa de accidentes de tránsito sigue siendo elevada en este distrito y, más allá de fluctuaciones, algunas explicables, otras de base sólo conjeturable, el crecimiento anual de la media de accidentes de tránsito, en nuestra ciudad, sigue en alza.
Por supuesto que en esto también, obviamente, incide el incremento constante del parque vehicular lo cual, a su vez, incide en las dificultades potenciales y eventuales que se generan en la gestión del tránsito vehicular y, por ende, a la larga o a la corta, implicará circunstancialmente más posibilidades de accidentes.
Datos duros
Para tener una visión más clara de este fenómeno, es fundamental repasar las cifras. Estas son elocuentes: en 2007, la incidencia de accidentes de tránsito (insistimos, siempre en lo que es la planta urbana) indica que fueron registrados 249 siniestros.
En 2008 -y esto es importante tenerlo en cuenta- la tasa accidentológico experimentó una baja notable: sólo se verificaron 182 hechos.
Pero las cifras volvieron a dispararse hacia 2009, con 233 casos, para crecer de manera preocupante hacia el año pasado, 2010, con 273 accidentes registrados, y la friolera de 350 siniestros de esta índole registrados durante el año pasado.
Y en lo que respecta a lo que va del año, ya hemos visto que entre enero hasta lo que va de mayo, se han contabilizado 119 accidentes de tránsito, mucho más de lo verificado al mismo período del año anterior. Es decir que, considerando que recién estamos en el quinto mes del año, la tasa accidentológica, como mínimo, andará emparejada con la del año anterior, de continuar esta progresión.
Y dicha progresión podría sustentarse por este dato: hubo, este año, 29 accidentes durante el mes de enero; 26 en febrero y 23 en marzo, pero se registraron 34 durante abril. Y hay siete casos en lo que va de mayo (al día 15). Es decir que, justamente, durante los meses en que mucha gente se fue de vacaciones y se descomprimió aunque sólo parcialmente el tránsito local, los casos disminuyeron. Cuando la circulación vehicular fue recuperando su actividad normal, los accidentes aumentaron.
Los controles
Volvamos a los datos de 2008: ¿a qué se debió esa notable baja? Sencillamente, a la implementación de controles estrictos, y a que se comenzó a trabajar sobre el uso obligatorio de casco protector para los conductores de motocicletas y ciclomotores.
De hecho, cabe recordar que aquella importante baja en la incidencia accidentológica fue considerada un logro por las autoridades municipales en general, y por los responsables de la salud pública en particular. ¿Por qué? Porque una baja tasa accidentológica incide positivamente en la descompresión del servicio público de emergencias, permite focalizar esfuerzos en el diseño, gestión y administración de acciones preventivas en otras áreas cruciales, y así sucesivamente, además de permitir un gran ahorro de recursos económicos y humanos.
Pero ya se sabe lo que sucedió: los controles de tránsito generaron no solamente protestas sino entredichos y hasta conatos de agresión, cuando no agresiones de hecho, con y hacia el cuerpo de inspectores municipales. El secuestro de una moto era tomado como una ofensa personal y como motivo válido para generar escándalos de proporciones sea en plena calle o en la dependencia policial. Y a esto se sumó aquel desgraciado episodio acontecido en Baradero, donde dos chicos, por pretender eludir un control, terminaron perdiendo la vida.
Así, durante 2009 los controles de tránsito fueron menguando, y la tasa accidentológica volvió a dispararse, hasta los guarismos que estamos viendo hoy.
En la misma línea, es fundamental aceptar que costará remontar los avances perdidos. De todos modos, también hay que aceptar que la actual administración del gobierno municipal ha encarado el tema con buen criterio y con solidez conceptual, más allá de que, obviamente, aquí el tema de fondo seguirá siendo el tiempo: nunca, esta clase de problemáticas, se resuelve de hoy para mañana y por puro voluntarismo.
Una medida: el próximo miércoles 30, acto mediante, se estará reinaugurando la plazoleta Juan Gálvez, marco en el cual no sólo serán presentadas las refacciones efectuadas en ese predio, sino también, seguramente, poniendo en marcha el plan de educación vial para niños que se implementará desde allí.
Para tales fines, la comuna ya está preparando la señalización del predio, mientras que se habría concretado ya la adquisición de seis kártings para uso de los chicos.
Mientras tanto, se está elaborando el plan de educación vial a implementar, en el cual se procurará la participación de las escuelas del distrito. Este plan estaría precedido de charlas formativas a realizarse primero en cada establecimiento, tras lo cual se prepararía un cronograma de modo que cada delegación escolar tenga un turno de concurrencia para utilizar el referido predio.
Por otro lado, se están concluyendo las refacciones de la plazoleta: han sido reacondicionadas las veredas perimetrales y se ha pintado el interior del predio, donde además fueron reemplazadas las aberturas de las casillas de atención del acceso central.
Como se sabe, el gobierno municipal puso en marcha oportunamente un importante dispositivo en el que los controles de tránsito de rutina se complementan con una fuerte campaña de concientización, que se desarrolla en paralelo. Concretamente, se comenzó por dialogar con los usuarios y marcarle los errores y/o faltas que estén cometiendo, en previsión de la intensificación de los controles y, en forma progresiva, la aplicación estricta y rigurosa de las sanciones que sea menester.
A esto se suma, como se sabe, la realización de charlas informativas tanto para quienes tramitan o renuevan su licencia de conductor, como las obligatorias destinadas a los infractores.
Uno de los cometidos centrales, en este marco, era justamente la reactivación de la plazoleta de educación vial. En ese sentido, la administración de la comuna planteará oportunamente un proyecto para darle uso periódico a dicho espacio, en forma permanente.
Son pasos dados en la buena dirección, aunque obviamente dependerá del tiempo apreciar los resultados que se obtengan. Pero también es cierto que, alguna vez, había que empezar por el lado correcto. Y si a esto se logra sumar la colaboración de la gente, podremos decir que estamos, por fin, marchando en la dirección correcta.
Accidentología
La incidencia de casos fatales y de lesionados -leves y graves- en este distrito se compadece con las estadísticas globales del territorio bonaerense, que sitúan a los accidentes de tránsito como la principal causa de muerte en este ámbito. Es decir, para que se interprete, que en nuestra ciudad, en particular, la cantidad de accidentes de tránsito es proporcional a las cifras globales que hacen de estos hechos una cuestión sumamente preocupante.
Hace ya bastante tiempo que nos venimos ocupando de la problemática del tránsito en este distrito. Básicamente, hemos concluído que hay un problema serio en el sector del casco urbano, imposible de resolver sin la colaboración del conductor: además del incesante incremento del parque automotor, las calles de la ciudad, por una cuestión urbanística ahora imposible de resolver, fueron diseñadas según la ahora anacrónica estructura del municipio español y, por ende, son estrechas y con visual casi nula en las intersecciones.
Y en lo que se refiere al sector de campaña o rural, aunque los caminos están impecables, el problema podría situarse en la falta de señalización abundante, y en la creciente circulación de maquinaria agrícola. Igualmente, y pese a esas circunstancias, la mayor parte de los accidentes de tránsito, en nuestra ciudad, ocurre en el casco urbano.
La cuestión de fondo es siempre la misma: no cabe ninguna duda, a esta altura de los acontecimientos -y dicho sea sin ánimo de herir la susceptibilidad de nadie- que es nuestra negligencia la causa principal de los accidentes de tránsito: no es que se maneje o se conduzca mal; es que suelen incumplirse conductas básicas de prudencia a bordo de un vehículo automotor.
Entre ellas, mencionaremos algunas, perceptibles a simple vista por parte de cualquier observador: excesiva velocidad en bocacalles de casi nula visibilidad tanto de parte de automovilistas como de motociclistas; exceso de pasaje en ciclomotores de baja cilindrada, que hace a estos vehículos inestables en caso de maniobras intempestivas; nulo uso del cinturón de seguridad en conductores y acompañantes de automóviles; menores a bordo de todo tipo de motocicletas, inclusive de relativamente alta cilindrada, etc.
Por otro lado, ya es una constante la circulación de transportes pesados por sectores no habilitados para ello, o las velocidades excesivas en las calles de los barrios de la periferia, para no hablar de cuestiones concomitantes como evadir a los inspectores de tránsito, indignarse ante una infracción, tumbar premeditadamente los arcos que regulan el paso de tránsito pesado y otras cuestiones, que no son menores, como circular a bordo de vehículos que ni por compasión sortearían una verificación técnica, o hacerlo a bordo de ciclomotores sin patentamiento ni documentación.
También es paradójico que muchos observadores del fenómeno -conductores y/o peatones- se quejen por lo que consideran excesivas contemplaciones de parte de las autoridades en aplicar sanciones por faltas a las leyes de tránsito, y luego sean los primeros en abominar de aquellas cuando les caben las generales de la ley.
Iniciativa
Pero también es importante consignar que esta problemática ya afecta a toda la región. Por ello, a partir de una iniciativa impulsada desde la Región Sanitaria IV bonaerense, que conduce el médico rojense Realdo "Agú" Peretti, más el esfuerzo de la Jefatura Educativa de la Región 13 y el auspicio de Seguros Rivadavia, fue lanzado en el ámbito de dichas jurisdicciones -lo cual incluye, por supuesto, a Rojas- un programa destinado a generar concientización sobre los riesgos viales.
A ese respecto desde la Región Sanitaria IV se indicó que "con el objetivo de paliar el alto índice de siniestros de tránsito que tiene Argentina en general y nuestra Región Sanitaria IV de la provincia de Buenos Aires en particular, es que se decide iniciar acciones tendientes a la prevención de los mismos en el ámbito de la salud pública".
"Dentro de estas acciones están las relacionadas con la educación de la población, ya que se conoce que el advertir determinadas situaciones de riesgos genera un comportamiento diferente que evita el peligro y por lo tanto la lesión consecuente", fue consignado.
"En este marco de análisis es que se define la utilidad de abordar el tema de la prevención de accidentes en forma conjunta esta Región Sanitaria con la Dirección General de Cultura y Educación", se añadió, y en ese orden se indicó que "por lo expuesto se realizarán tareas con la Jefatura Regional de Educación, tanto de gestión estatal como privada, implementadas en los distritos que integran la Región educativa a través de las jefaturas distritales de Pergamimo, Rojas, Colón, Carmen de Areco, Salto y San Antonio de Areco".
"Una de las primeras acciones en esta línea de trabajo es actuar con el grupo de población que va a obtener su primera licencia de conducir, por lo que se plantean talleres para jóvenes que concurren al último año de escuelas secundarias", según fue informado.
En ese cometido, se señaló que "para cumplimentar los mismos se cuenta con la colaboración del grupo Asegurador Rivadavia a través del área de Prevención y Seguridad Vial a cargo de Juan José Niedfeld, quien coordinará y dictará dichos talleres".
Muerte al volante
En silencio y frente a los ojos de todos, cada día veinte personas pierden la vida en las calles, avenidas, rutas y autopistas argentinas sin generar reacción alguna por parte del Estado ni de los ciudadanos.
Las estadísticas del año pasado indican que murieron 4.185 personas en accidentes viales en la Argentina, lo que significa un promedio mensual de 598 víctimas fatales, y diario de 20 muertos, lo cual significa que los accidentes de tránsito son la cuarta causa de muerte en el país, y la primera causa de decesos para menores de veinticuatro años.
Alberto Silveira, presidente de la Asociación Civil "Luchemos por la Vida", asegura que este año "la tendencia es levemente alcista con respecto a la del año pasado", y estima que ese valor "será, al final del año, y en síntesis, entre un dos y un tres por ciento superior al del año anterior".
Los números del CESVI Argentina (Centro de Experimentación y Seguridad Vial, creado por MAPFRE Internacional), también evidencian un repunte.
Marcelo Aiello, director de Relaciones Institucionales del Centro, afirma que "según nuestras estadísticas, se muestra una tendencia alcista en los accidentes de tránsito. Estos datos surgen a partir del análisis de las muertes reclamadas a compañías de seguros, que se incrementaron un 19 por ciento en los primeros meses de este año en comparación con el mismo período del año pasado, mientras el parque asegurado aumentó un 8 por ciento, por lo cual se puede deducir un importante incremento de los casos fatales denunciados en las compañías".
Según "Luchemos por la Vida", el promedio de fallecidos por año es de alrededor de 7 mil, y los heridos alcanzan a 120 mil, además de provocar cuantiosas pérdidas materiales que se estiman en unos 10 mil millones de dólares anuales. La entidad toma los datos oficiales de origen policial o municipal, pero como éstos sólo computan los decesos producidos en el momento del accidente, los corrigen según índices internacionales -se computan los casos de pacientes que ingresan graves a un hospital y después fallecen-, para poder hacer una comparación con otros países.
La provincia de Buenos Aires encabeza el ranking de decesos en los primeros siete meses del año con 1.734 casos fatales, seguida por Córdoba con 308 y Santa Fe con 322. La Capital Federal –a pesar de contar con la mayor concentración del parque automotor– alcanzó los 142 muertos en ese lapso, mientras que las provincias con menor número de fallecidos son Tierra del Fuego, con 9, seguida por Santa Cruz, con 21 y La Rioja, con 35 casos fatales.
Así, el año pasado se registraron en la Argentina 1.077 muertos en accidentes de tránsito por cada millón de vehículos (según el sistema que se utiliza en forma estandarizada para medir el impacto de la inseguridad vial). Las últimas cifras indican que Noruega tuvo en un año 101 muertes por cada millón de vehículos, mientras que Alemania tuvo 130, Japón 118, Estados Unidos 198, España 229, Brasil 845, Perú 2.793 y China 28.581.
"En comparación con los países desarrollados, la Argentina tiene cifras de muertos que son entre siete y diez veces superiores, con el agravante que esos países vienen disminuyendo los números de muertos en los últimos años, mientras que el nuestro está en una meseta muy alta desde hace más de diez años", dice Silveira.
Por otro lado, Silveira considera que la legislación que tenemos es aceptable y la califica con ocho puntos en una escala de uno a diez, pero remarca que el problema es que no hay una aplicación práctica, ni una vigencia concreta de las leyes de tránsito en las calles y rutas.
Por su parte, Marcelo Aiello, del CESVI, indica que "según nuestros datos, el factor humano incide en un 90 por ciento y las causas más comunes son las distracciones, los problemas derivados del sueño, la invasión incorrecta del carril y la falta de respeto de las normas vigentes tales como superar las velocidades máximas o no respetar la prioridad de paso”.
Comentá la nota