La semana transcurrió bajo el signo de los ocupas. Y el clima enrarecido daba para todo: hubo noticias reales que pintaban la crudeza de una situación social desbordada; hubo especies “periodísticas” que mostraban a Jujuy a través de un cristal traído desde Sarajevo en su peor momento.....
En esas repuestas del Gobierno se advirtió fuertemente la improvisación. Mientras se sucedían las tomas ilegales de terrenos, viviendas a medio construir y espacios verdes, y cuando ya era imposible recurrir a las fuerzas policiales como elemento de disuasión o represión, se instaló una dialéctica apresurada, plena de buenas intenciones pero carente del soporte administrativo y técnico suficiente como para poner en práctica las acciones que la realidad exigía con urgencia. La expropiación de tierras para lotear y repartir entre los que realmente la necesitan fue el remedio aceptado. El Poder Ejecutivo anunció el envío de un proyecto a la Legislatura, y no hizo más que convertirlo en moneda de cambio: “lo aprobamos si creamos una comisión investigadora de los sucesos de Libertador y nos dan la presidencia” dispararon desde la oposición. Tras largos cabildeos, fatigosas reuniones, idas y vueltas, seis oficialistas y seis opositores quedaron integrando la comisión que quedó presidida por el radical Alberto Bernis. La comisión -sin embargo- tendría la misma efímera vida de una orquídea en un huracán: sus propios creadores se encargarían de matarla en una extraña forma de suicidio de la institución parlamentaria. Mientras se elaboraba el proyecto de expropiación, asumía un nuevo jefe de Policía, quien debutaría tratando de contener un descontento interno de su tropa. Dos temas para volver a mirar.
El gobernador realizó un nuevo anuncio: un lote para cada familia que lo necesite. Otra vez la buena intención quedó sepultada por una estampida de usurpaciones de tierras. Ya no eran solamente los necesitados: todo tipo de “ocupas” de orígenes e intereses variados, algunos inconfesables, se apropiaban de cuanto terreno encontraban a su paso. Es verdad que había muchos reales necesitados, pero el sector sur de la ciudad, escenario de la peor ocupación parecía un manicomio donde no estaban todos los que son, ni son todos los que estaban. Frente a ello, el Gobierno planteó un ultimátum: los protagonistas de estos asentamientos serían encuadrados penalmente y perderían toda posibilidad de acceder a terrenos o viviendas. La medida logró dos efectos: el primero fue el freno a la toma de tierras; el segundo una gradual desocupación de los asentamientos. Después de un fin de semana relativamente sereno, esta semana se espera -se anhela- que la normalidad vuelva a reinar en Jujuy.
Es importante no perder de vista los temas que quedaron pendientes. La oposición dio un empujón hacia la degradación del Poder Legislativo. En un momento pugnó por trasladar a su seno la investigación primero y el tratamiento de las soluciones después. Con inobjetable legitimidad instaló la necesidad de crear la comisión investigadora parlamentaria y forzó quedarse con la presidencia como garantía de transparencia. El jefe de la oposición en Jujuy, el senador Gerardo Morales, obtuvo el acompañamiento de las otras dos fuerzas políticas representadas en la Cámara: Lyder y el Frente Primero Jujuy. Pero así como los sumó en la iniciativa, los arrastró en la deserción. Manifiestamente molesto por el proyecto de expropiación finalmente redactado y enviado a consideración del Parlamento, pero visiblemente mucho más indignado por la explícita participación de su archienemiga Milagro Sala en procura de ayudar a descomprimir la crisis, Morales ordenó que su tropa se retire de la comisión investigadora, y que no dé quórum para tratar el proyecto de expropiaciones del Ejecutivo. La actitud es francamente incomprensible, especialmente viniendo de quien ha hecho de su vida una lúcida profesión parlamentaria. Las críticas, los cambios, los cuestionamientos, las modificaciones y los eventuales rechazos o aprobaciones, en democracia, se realizan en el seno del Poder Legislativo y no en conferencias de prensa. Cada artículo de la Ley de Expropiaciones podría haber sido, rebatido, mejorado o demolido en un debate -donde el PJ no tenía mayoría- que ahora no se hará. La actitud no sólo privó a la Provincia de una discusión profunda y esclarecedora: esta fuga de la realidad, le propinó al Poder Legislativo una trompada que le hace tambalear su calidad institucional y le hiere la autoridad política en el momento que más la necesita.
Lo novedoso de este paso no viene desde la UCR, que ya en algunas otras ocasiones cuando la provincia atravesó situaciones complicadas, también se paró en la vereda de enfrente a mirar, pretendiendo hacer creer -repentinamente impolutos y ascéticos- que todas las culpas y responsabilidades son de los otros y que a ellos no los rozan las esquirlas de los estallidos. Lo nuevo en esta ocasión es que haya logrado sumar a las zancadillas y capturar dentro de su estilo a Lyder, especialmente cuando su líder, Isolda Calsina, horas antes había declarado con enorme sensatez que se vivía un momento ideal “para recuperar la política como instrumento de orden y justicia”. ¿Qué mejor lugar para hacerlo que en la casa donde se expresa la máxima representación política de los jujeños? Y también sorprendió que el FPJ vaya a la zaga de GM, toda vez que la única presencia efectiva del Frente gira hoy en torno a su vida legislativa, donde no le faltan un par de espadas afiladas y experimentadas a la hora del debate. Negada la posibilidad de una respuesta política, Walter Barrionuevo resolvió que la tormenta deberá ser superada por las acciones del PE mediante un Decreto Acuerdo y una unidad de gestión que coordinará el diputado Osvaldo del Grosso. Se espera por otro lado los avances del Poder Judicial. Y quizá desde lo que quedó de la comisión investigadora, se emita algún informe de lo que se pudo averiguar. Como sea, hoy es difícil discutirle al oficialismo, cuando dice que las razones dadas desde la oposición para justificar su retirada, quedarán estampadas en la historia como simples excusas que cubren una intencionalidad política de tiro corto.
Entre los temas pendientes vale una mirada a la incómoda situación que debió atravesar el intendente de la Capital, Raúl Jorge, quien acompañado por su secretario de Hacienda Carlos Sadir, con la mejor intención de contribuir y mostrarse por encima de la discusión minúscula entre partidos, visitó al gobernador Barrionuevo para coordinar criterios y esfuerzos en el mal momento de todos. La imagen llegó a los jujeños como un dato de seriedad y sensatez, y se comentó en los mejores términos. Horas después, convocado por su jefe político, aparecía sentado a la mesa donde la UCR y sus socios anunciaban su pase a calidad de espectadores, incluso pidiendo el “paso al costado” del jefe del Poder Ejecutivo. Dos fotos incompatibles con el sentido común, sólo explicables desde la vigencia de un amasijo que está necesitando una enorme dosis de congruencia y que fastidia a la imagen del intendente en su carrera a la reelección. En medio del barullo, las versiones de un acuartelamiento policial arreciaron. En realidad, un grupo de esposas de policías reunidas en la Jefatura pedían lo que sus maridos, por su estado policial, no están en condiciones de reclamar sin riesgo de enfrentar el rigor de las sanciones. El presidente del bloque de diputados, Rubén Rivarola, puso nuevamente a prueba su capacidad de diálogo. Le llevó horas y cintura política, cuando comprendió la razonabilidad de los pedidos avanzó: los efectivos policiales necesitan protección jurídica, más capacitación, mejores equipamientos y definitivamente, ser considerados como jefes de familias que también necesitan terrenos y viviendas. El clima se aflojó, hasta hubo abrazos agradecidos y algunos se permitieron liberar alguna emoción después de la tensión. Rivarola regresó a Casa de Gobierno con las buenas noticias y anunció que el diálogo seguirá esta semana. El diputado revalidó una característica que ya lo identifica entre los jujeños: dar la cara y enfrentar las situaciones con franqueza. Y hablando el mismo idioma de la gente, articular consensos con seriedad sin salir del marco de lo posible. No es poco.
Empieza una semana clave. El Gobierno avanzará propuestas. Deberá corregir sobre la marcha y adaptarse a la cambiante realidad. Reconocer con hidalguía que tanto la Multisectorial, como el Frente de Gremios Estatales, y sectores empresariales, han expresado apoyo a la recuperación de la paz social. También deberá darse tiempo, en cuanto pueda, para realizar una minuciosa autocrítica donde seguramente, encontrará las raíces de muchos desencuentros y problemas, y también hallará los manantiales donde abrevar la humildad necesaria para superar su trance.








Comentá la nota