Entre críticas y promesas, los docentes van a las urnas

El oficialismo defiende los logros de su gestión y las tres listas de la oposición apuestan a una alta participación de afiliados en la votación para vencer a la Celeste tras 12 años.
Las elecciones del SUTE deberían movilizar, de acuerdo con el padrón de activos y pasivos, a más de 18.000 docentes. Las agrupaciones en pugna esperan, este año, mucha más participación que el escaso 42% que votó en las elecciones de 2007. Esta vez, a la oficialista lista Celeste se oponen las listas Lila, Marrón Fucsia y Plata.

Así, el miércoles, maestros y profesores tendrán la oportunidad de expresarse para decidir si quieren la continuidad de un grupo que ha estado los últimos 12 años en el poder o si se animan a apostar por un cambio en la conducción del gremio.

Por ahora, todos con propuestas similares (ver aparte), los opositores se esperanzan debido a que coinciden en que hay un ambiente enrarecido dentro del sindicato, después de la salida forzada y poco explicada del ex secretario general Eduardo Franchino, quien tiene pensado alejarse un tiempo del trabajo gremial.

Sin embargo, saben que no será fácil terminar con el poder de Gustavo Maure. Alguien que nunca dejó de comandar, en los hechos, los destinos de los docentes mendocinos y que, como miembro de Ctera, le ha dado una impronta kirchnerista y lo ha acercado también al Gobierno provincial.

La oposición agrega, además, que en las escuelas hay "mucha bronca" (en especial por lo que a salarios se refiere) y que eso se manifestó en las elecciones de febrero de las juntas Calificadora y de Disciplina, cuando la Celeste quedó bastante rezagada. Sin embargo, el oficialismo acude confiado a las urnas.

Por un lado, porque sabe que su poder se encuentra entre los afiliados (jubilados y en funciones) que tienen una pertenencia gremial y -por el otro- porque pregonan sus "logros".

Otra de las preocupaciones de las listas que aspiran a la conducción del SUTE es la "poca información" que se ha brindado en relación a esta elección. Aunque aclaran que la votación no se puede esconder porque está determinada por estatuto, aseguran que en las escuelas son pocos los que estaban al tanto de que se avecinaba el momento de volver a elegir.

"El oficialismo se beneficia mientras vaya menos cantidad de gente a votar", afirman a coro pero sin ponerse de acuerdo. La teoría es que la conducción tiene herramientas y medios para lograr que "su" gente vote, algo de lo que carece el resto.

Por este motivo, un par de listas pidió que se diera asueto para los docentes afiliados y que éstos dispusieran de tiempo para expresarse libremente sin los apremios que los horarios y las responsabilidades con los alumnos requieren.

Lo que se logró fue una hora de tiempo para los docentes que trabajan los dos turnos con el correspondiente certificado del presidente de mesa así como la realización de jornadas institucionales en las escuelas donde se vota para evitar problemas de seguridad con los alumnos.

El Gobierno provincial, en tanto, asegura que se brindó la información suficiente para estas elecciones. "Ha habido la difusión de siempre", dicen al mismo tiempo que recuerdan que todos los domingos los afiliados saben que el SUTE informa diferentes cuestiones a través del diario y que -desde allí- se ha citado a los apoderados, a las agrupaciones sindicales y a los afiliados a participar.

Eso, por no mencionar las consultas recibidas en la página web del sindicato así como las reuniones informativas realizadas con los delegados de todas las escuelas.

El gremio docente posee una tradición democrática lograda después de la intervención militar y es una de las pocas agrupaciones sindicales que utiliza los plenarios de los delegados como modo de consulta con las bases antes de tomar decisiones importantes. La herramienta, no obstante, ha estado cuestionada debido a los sitios alejados en que se han hecho los últimos encuentros así como a la cantidad (considerada baja) de asambleas que se realizan por año.

Esta tradición de participación, no obstante, siempre ha favorecido la existencia de varias listas aunque, desde 1998, la gente de Maure se ha mantenido en el poder. Hasta 2004, representantes de la actual lista Lila lo compartían con él pero -entonces- el acuerdo para terminar con el juicio por la antigüedad que hizo la conducción los separó definitivamente.

Desde que terminó la dictadura, los integrantes de la izquierdista Marrón se han mantenido en la lucha como miembros activos y participativos de la organización. En esta elección, aparece la lista Plata -formada en 2002- con personas que estuvieron en la Celeste histórica y militantes de larga data.

El miércoles se definirá, así, la lucha por el control de un sindicato fuerte y tradicionalmente combativo no sólo por la gran cantidad de afiliados sino por la importancia que tiene la educación en la sociedad. El desafío está en no perder la identidad ni el poder de movilización de este sector.

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