Se cumplió una nueva jornada del juicio oral y público que se desarrolla en Tucumán donde se procura establecer el paradero del "Marita" Verón.
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Un día entre careos, y falta de memoria
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© Tucumán Noticias - Clarin | 28/4/2012-00:00 hs. |
El miércoles, el testigo Julio Daniel Mohfaud (37) había activado lágrimas de la imputada María Jesús Rivero, al afirmar que, cuando administraban la bailanta Makarena, ella le había propuesto sumarse al negocio de la prostitución. Ayer, el Tribunal los sentó frente a frente, en el primer careo del juicio por la desaparición y corrupción de "Marita" Verón. El empresario Mohfaud terminó callándose, pero Rivero habló de más.
Mohfaud tenía una bailanta que Rivero y su ex pareja, Rubén "La Chancha" Ale, le compraron a fines de 2001, pero por la que, asegura, no le pagaron más del diez por ciento. El miércoles, el testigo aseguró que dos promotoras le dijeron que "ellos tenían gente que les traía los datos de las chicas que eran las víctimas perfectas para llevarlas a La Rioja". Y agregó que también "ella –por Rivero– me lo comentó a mí: que a ellos no les interesaba el negocio del boliche, sino captar gente para el tema de la prostitución en Catamarca y La Rioja".
Rivero, la primera que habló, no negó explícitamente los dichos del testigo, sino el habérselo dicho: le preguntó "en qué momento te he dicho que reclutaba mujeres –una expresión que utilizan los tratantes– (...), en qué carácter te he hecho esta confesión, en qué contexto; (...) qué confianza te he tenido a vos para plantearte este tipo de negocio".
Según Mohfaud, eso ocurrió el 25 de diciembre de 2001, día del cumpleaños de Rivero, en el que ella había bebido "champán Fresita y se había soltado de boca". Rivero, por su parte, afirmó que nunca consumió alcohol, y negó otras circunstancias en las que habría ocurrido ese diálogo. Además, lo increpó: "Vos tenías chicas bailando porque conocés la prostitución, conocés a esas chicas".
Delante del Tribunal, Rivero le recordó la ocasión en que, según ella, lo encontró drogado: "Te acordás que ese día te quise romper un jarrón en la cabeza", y aseguró que era "un botellón gigante, el fernet de 3 litros, 4 litros", que según Mohfaud, "salió después".
"Jamás he conocido a una mujer ligada a la prostitución", reiteró Rivero, pese a testimonios de su relación con la imputada Daniel Milhein, en cuya casa fue vista "Marita" Verón. Y sorprendió con una confesión: "Yo he sido una mujer golpeada, y muy golpeada. Si hubiera conocido a una mujer así –por "Marita"–, la habría defendido".
El miércoles, la declaración de Mohfaud había sacado de las casillas a Rivero, quien durante el cuarto intermedio llegó a amenazarlo con la frase "Te voy a hacer cagar". Al ver retirarse el testigo, Rivero y su hermano Víctor bajaron corriendo las escaleras del Palacio de Justicia. Junto a ellos voló Sergio "Flay" Roldán, jefe de La Banda del Camión, la barra brava de San Martín de Tucumán –club del que Rubén Ale fue presidente y Rivero, vicepresidenta–, ex convicto de tentativa de homicidio.
Declaración de Claudia Vanesa Ríos
En 2002, Claudia Vanesa Ríos, ahora de 25 años, trabajó durante un mes en la casa de la imputada Daniela Milhein, cuidando a sus hijos y haciendo tareas de limpieza.
Al año siguiente la llevaron a declarar a tribunales y dio varias informaciones comprometedoras.
Habló de los tres “novios” de su patrona: el imputado Alejandro González, Héctor Sosa y Rubén Ale, quien frecuentaba la casa. De las fotos en duplicado de chicas en pantalón y corpiño. De haberla visto a Fátima Mansilla, testigo clave que vio a Marita Verón cuando estuvo secuestrada en lo de Milhein. Pero ayer negó haber dicho casi todo eso, aunque no los hechos en sí.
La joven fluctuó entre la mala memoria –comprensible por haber pasado diez años– y la reticencia. Ante imprecisiones o divergencias en fechas o en detalles menores, ratificó su declaración anterior. Pero respecto de situaciones y datos embarazosos para Milhein, sus hermanos, González y Ale, y a pesar de que admitió que se le leyó el acta judicial antes de firmarla, sus respuestas siempre fueron: “No recuerdo haberlo dicho” o “No dije eso”.
Ríos dejó la sensación de ser lo que se llama “una testigo preparada”. El abogado querellante José D'Antona pidió que se la procese por falso testimonio. Será difícil que la solicitud prospere: cuando declaró, la joven tenía 17 años y no fue acompañada por su madre, ni su padre, ni asistida por un defensor de menores.
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