El riojano fue aplaudido por el oficialismo, en una ceremonia atípica
El besamanos a Carlos Menem, los saludos al vicepresidente Julio César Cobos, algunos forzados y otros no tanto, y el estreno de las invocaciones de los legisladores peronistas a la memoria del ex presidente Néstor Kirchner fueron sólo algunas de las notas destacadas de la sesión preparatoria de ayer, en la que juraron los 24 nuevos senadores que a partir del sábado 10 se integrarán a la Cámara alta.
El riojano Menem se encargó de brillar con luz propia. No sólo por que juró acompañado de su hija Zulemita y de su nieto Luca, vestido de pequeño pero impecable traje, sino porque no hubo legislador oficialista que dejara de acercarse a su banca para darle un afectuoso saludo.
Una de las más efusivas fue María Laura Leguizamón, que ayer juró como senadora por Buenos Aires de la mano de su pequeña hija y en medio de los gritos de apoyo de una agrupación del sindicato de empleados legislativos.
Adicto al alto perfil, el estricto orden alfabético en el que se toma el juramento (primero por provincia y después, dentro de cada distrito, por apellido) quiso que fuera Aníbal Fernández el primero en pasar al centro del recinto. El actual jefe de Gabinete se destacó, además, por ser el único en presentarse a la ceremonia sin familiares ni amigos a su lado.
Como suele ocurrir en estas ocasiones, una fila de sillas ubicadas al pie del estrado de la presidencia estuvo reservada para los funcionarios políticos de relieve. Allí se ubicaron gobernadores como Luis Beder Herrera (La Rioja), José Luis Gioja (San Juan) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis).
El más exultante de este grupo fue el tucumano José Alperovich, que acompañó a su esposa, Beatriz Rojkés, en el momento en el que Cobos le tomó el juramento como presidenta provisional del Senado.
Centro de una polémica (en realidad del enojo de los ultrakirchneristas) sobre si debería o no tomar juramento a Cristina Kirchner el 10, el vicepresidente pasó sin mayores inconvenientes el trámite de presidir la sesión preparatoria.
Es más, no fueron pocos los legisladores oficialistas que aceptaron sin problemas su saludo y abrazo, como ocurrió con Rojkés. Cosas de la política, la otra cara de la moneda fue la frialdad que predominó cuando Cobos se cruzó con el radical Gerardo Morales, que ayer prestó juramento como vicepresidente del Senado.
Por último, nunca faltan los legisladores que a la jura de su escaño le quieren poner algún ingrediente especial, y ayer no fue la excepción.
La novedad fue que en esta oportunidad aparecieron las invocaciones a la memoria de Kirchner.
Se encargaron de rememorar al fallecido ex presidente los dos representantes oficialistas de Santa Cruz, Pablo González y Maria Esther Labado. El primero lo hizo "por la memoria de Néstor Kirchner", mientras que la segunda lo hizo por "Perón, Eva Perón y Néstor Kirchner y sus convicciones".
El que ayer se salió del molde fue el kirchnerista Salvador Cabral Arrechea (Misiones), que a la invocación a Juan Perón le sumó una a la memoria de Jorge Abelardo Ramos, extinto historiador y dirigente peronista.
EL BLOQUE DE LA UCR, SIN VICEPRESIDENTE
El delicado equilibrio interno de la UCR sufrió ayer su primer impacto en el Senado al anunciar el sector que responde al vicepresidente Julio César Cobos que no asumirá la vicepresidencia de la bancada, lugar al que fue relegado por el acuerdo que entronizó al formoseño Luis Naidenoff como nuevo jefe del bloque por un año. El senador José María Roldán (Corrientes) desnudó ayer en pleno recinto el clima de interna que predomina en la UCR al anticipar su voto en contra de la elección de Gerardo Morales (Jujuy) como vicepresidente del cuerpo. Tal como informó LA NACION ayer, tras fuertes disputas los sectores que responden a Morales y a Ernesto Sanz (Mendoza) acordaron repartirse el poder en la bancada radical, relegando al cobismo a la vicepresidencia del bloque. Molesto, Eugenio Artaza (Corrientes) comunicó que su sector dejará vacante el lugar..











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