Andalgalá se ganó toda la atención el sistema político y quizás el principal aporte que hace sea el planteo de que un nuevo Estado debe emerger y consolidarse.
El Frente Cívico debe comprender que eso no significa la perdida de la iniciativa política, en todo caso debe aprender a manejar los limites y los alcances de esas iniciativas. Sino, los problemas que le trajo aparejado el mal manejo de la problemática minera en Andalgalá pueden multiplicarse.
En esto el tema de la responsabilidad de las decisiones que se toman y la rendición de cuentas es central, y en este caso ello esta directamente vinculado con una apretura seria en materia de información y participación en las decisiones. No se puede pedir responsabilidad a nadie si hay exclusión y ocultamiento, y si se insiste, los 15 de febrero se repetirán.
Nada mejor que la transparencia y la rendición de cuentas en una sociedad como la nuestra, donde existen justificadas suspicacias ante a la autoridad política; ¿cómo no han existir?, podría preguntarse cualquiera, si la cerrazón de Eduardo Brizuela del Moral o cualquiera de los popes radicales a debatir la problemática minera, con el paso de los años se tornó sospechosa. Solo la transparencia y la rendición de cuentas pueden permitir el crecimiento de la responsabilidad ciudadana que se le reclama al pueblo andalgalense.
El paso siguiente es que los acuerdos que se logren entre el Estado provincial y los representantes de los distintos sectores de la sociedad, en cualquier materia claro, no solo e la problemática minera, deben traducirse en prioridades, responsabilidades, metas. De no ser asi, el desencanto que estalló el 15 de febrero en Andalgalá contra este, y cualquiera que lo imite, continuará agravándose.

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