La Ruta Nacional 7, carretera por la que deben transitar en forma cotidiana los habitantes juninenses y de una vasta región, finalmente sería ensanchada hasta Chacabuco, para minimizar los enormes riesgos que genera el intenso tránsito.
El ensanche de la ruta 7, según señalaron las fuentes consultadas, forma parte de las obras a realizar que figuraban en los pliegos de concesión de dicha vía de comunicación, pero cuyo trámite se habría apurado a raíz de los reiterados accidentes fatales, que la transforman en la segunda ruta nacional más peligrosa del país.
Asimismo, otro emprendi-miento proyectado, y aparentemente próximo a iniciarse, sería la construcción de una autovía con carriles de circulación separados entre Luján y San Andrés de Giles, continuando la obra que nace en el acceso Oeste.
A partir de la ciudad de Giles, el ensanche de la ruta sería de un metro y medio por mano de circulación, lo cual también incluirá el acondicionamiento de nuevas banquinas, obra que se haría hasta el kilómetro 200 de la ruta, postergando un viejo reclamo de Junín.
La empresa Certellone se encuentra desde comienzos de año, junto a otra compañía, a cargo de la concesión de la ruta 7, y esa firma tiene su sede central en Mendoza y oficinas en distintos puntos del país y de naciones de Latinoamérica.
La realización de estas obras dejaría para una etapa posterior el proyecto para que el tramo Luján-Junín sea una autovía en toda su extensión.
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