El enredado armado interno del oficialismo

En el surtido espectro político del Frente para la Victoria, actores individuales y sectores definidos se interesan por crecer en la provincia de Buenos Aires. Entre ellos existen vinculaciones dirigenciales que terminan en un complejo entramado
En el menú de navegación de la página oficial del Frente para la Victoria están todos, algunos más arriba que otros, pero ninguno zafa de una constante prueba

de supervivencia y lealtad. Una falla o un acierto a la vista de la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, puede reposicionar o enviar a la papelera de reciclaje.

El frente gobernante alberga variadas expresiones y un sinnúmero de intereses personales. En el uso de una estrategia siempre abonada por Néstor Kirchner, y, evidentemente, continuada por su esposa, se alienta la construcción del espacio a través de pequeñas estructuras de contención que al final del camino confluirán una vez más en las listas definitivas del FpV.

Se fomenta que todos caminen, armen y construyan su espacio. Eso conlleva a que los líderes den vuelo a sus sueños y, en la búsqueda del crecimiento a la sombra de los Kirchner, entren en una puja interna quizá desproporcionada para los tiempos actuales, y cuando aún falta tanto para el próximo recambio de autoridades. Pese a esto, todavía no se ha resuelto en las altas esferas de Olivos si continúa esta atomización o las circunstancias económicas obligarán a cerrar filas.

Por el momento, impera el laissez faire, y ya aparece una decena de personas o espacios (que a su vez contienen a otros tantos sectores) con ánimos de construcción en la búsqueda de un mejor posicionamiento para la hora de las decisiones.

Pero esos agrupamientos no son estancos, y en muchos casos encuentran vinculaciones entre sí. Hay una especie de hipervínculo conectivo entre los dirigentes, sobre todo aquellos catalogados de kirchneristas de paladar negro. Nadie puede mostrarse absolutamente independiente, sino conectado irremediablemente con otro espacio K.

Y aquellos cuyos links aparecen un tanto separados no son, precisamente, los que gozan del mejor crédito en la mesa chica K.

Siempre es la provincia de Buenos Aires el escenario de la madre de las batallas. “Toda la construcción pasa por ahí; ni Santa Fe ni Córdoba inquietan todavía, todo se reduce a Buenos Aires”, dice el vocero de un funcionario nacional con aspiraciones.

Con mayor intensidad apareció en los últimos días la teoría de Alicia o Máximo Kirchner como primer candidato a diputado nacional en los comicios de 2013. De ello están prácticamente convencidos en el gobierno de Scioli, donde aspiran a quedarse con el segundo lugar para darle otro impulso al deseo sucesorio del mandatario bonaerense, ya con la mira en 2015.

La falta de fortaleza de la oposición es caldo de cultivo para reducir la discusión política al seno del oficialismo. Así, mientras se suceden los agrupamientos endógenos, también se enfurecen las internas en la coalición gobernante.

Imposible de seguir bajo la alfombra, la interna del Gabinete nacional repercute fuerte en estos hipervínculos y afecta las conexiones bonaerenses. En el centro de esa puja se ubica hoy el vicepresidente, Amado Boudou, con aliados y enemigos muy visibles a partir del caso Ciccone.

Hay conexiones entre actores que hoy se prodigan buena onda pero saben que, a la larga, pueden competir por el mismo lugar. Para graficarlo, un funcionario bonaerense dijo a La Tecla: “Al acto de Alicia Kirchner fueron todos porque, ante la falta de conducción, van todos a todas partes”. Es decir, mejor sumar vinculaciones mientras cada uno arma su propia quintita ¿Es, entonces un juego de adulterios permanentes? Quizá. Por ahora es sólo un juego de vinculaciones interesadas.

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