Más enfrentamientos y muertes en Tailandia

BANGKOK.- Ocho personas más murieron ayer en el tercer día de batalla campal en la capital de Tailandia entre manifestantes opositores y soldados, pero el primer ministro dijo que no dimitirá y defendió la represión militar de las protestas, que dejó 25 víctimas fatales civiles en las últimos 72 horas.
Más de 180 personas, también civiles, resultaron heridas desde el jueves, cuando soldados tailandeses comenzaron a sellar una zona del centro de Bangkok de tres kilómetros cuadrados donde los opositores, llamados Camisas Rojas, acampan desde el inicio de sus protestas, hace poco más dos meses.

En sus primeras declaraciones públicas desde que recrudeció la violencia, el premier Abhisit Vejjajiva defendió la actuación del Ejército, reafirmó que no dimitirá y dijo que algunos “terroristas” infiltrados entre los Camisas Rojas que quieren desatar una “guerra civil” en el reino del sudeste asiático.

“El gobierno debe avanzar. No podemos retroceder porque estamos haciendo cosas que benefician a todo el país”, dijo Abhisit, quien la semana pasada retiró una oferta de adelantar las elecciones a noviembre luego de que los manifestantes se negaran a levantar su campamento en el centro de la capital, Bangkok.

El ejército declaró el lugar del campamento “zona de munición real” y levantó barricadas en un intento por sitiar y aislar la zona, donde todos los negocios y hoteles permanecen cerrados.

“La situación se acerca más a una guerra civil a cada minuto que pasa. Tenemos que seguir peleando. Los líderes no deberían ni siquiera pensar en retirarse cuando nuestros hermanos están listos para pelear”, dijo un líder de las protestas, Jatuporn Prompan.

Los Camisas Rojas

Los Camisas Rojas dicen que el gobierno es ilegítimo porque llegó al poder a través de la manipulación de la Justicia y con el apoyo de militares que hace cuatro años derrocaron al ex premier Thaksin Shinawatra, de quien los opositores son seguidores en su mayoría.

La incertidumbre política dañó la vital industria turística del país, que representa el 6% de su economía, la segunda de Asia del Sur. La crisis es la más prolongada de Tailandia en décadas, pese a que el país sufrió 18 golpes de Estado desde que se convirtió en una monarquía constitucional, en 1932.

La embajada de Estados Unidos aconsejó evitar todo viaje a Bangkok y autorizó la evacuación del personal no esencial de la sede diplomática y de familiares de todo el personal, informó la cadena de noticias CNN. La ONU apeló a gobierno y manifestantes a la calma.

Como el viernes y parte del jueves, el centro de Bangkok quedó ayer convertido literalmente en una zona de guerra, con enfrentamientos en las márgenes norte y sur de la zona del campamento opositor.

La policía disparó contra los manifestantes, muchos de los cuales empuñaban también armas de fuego y bombas molotov, informó CNN.

Nubes de humo se elevaban desde gomas incendiadas. Las calles del lugar estaban vacías de transeúntes y mostraban carteles en los que se advertía a la población a permanecer en sus casas.

Al menos ocho civiles murieron en los enfrentamientos de ayer, según informaron los servicios de emergencia.

Las nuevas víctimas de ayer elevaron a 54 el número de muertos desde el inicio de la crisis. Otras 1.620 resultaron heridas en el mismo período, según cifras del gobierno.

Abhisit dijo que algunos “terroristas” se infiltraron entre los Camisas Rojas con el ánimo de desatar un a guerra civil.

“Insisto en que si queremos ver un fin de la pérdida de vidas, la única forma es hacer que los manifestantes terminen con su protesta”, agregó el premier.

El país atraviesa hondos problemas políticos desde el golpe de Estado incruento que derrocó al ex premier Thaksin, el héroe de los Camisas Rojas, en 2006.

Desde entonces, la sociedad se encuentra dividida entre la elite urbana y sectores pobres del interior rural del país.

En un mensaje desde Nueva York, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a ambas partes a “hacer todo lo que esté en su poder para evitar mayor violencia y pérdidas de vidas”.

Los Camisas Rojas dicen que el gobierno los discrimina y que carece de legitimidad, porque ganó las elecciones parlamentarias de 2008 luego de que un fallo judicial inhabilitó a aliados de Thaksin electos en esos comicios.

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