A pesar de que hasta el cierre de esta edición habían sectores que continuaban sin luz, desde DPEC informaron que en las próximas horas se reestablecerá el sistema. Respuesta a los vecinos, tras presentar notas al ente provincial, y la Defensoría del Pueblo.
Si bien desde el ente provincial persiste el hermetismo, fuentes oficiales indicaron que el sistema se irá reestableciendo de a poco, sobre todo en aquellas zonas periféricas, donde más se sintió el impacto del conflicto inherente a la desactualización del salario (ver pagina 3) y a la falta de equipamiento. Por su parte, vecinos del 17 de Agosto indicaron que aún tenían problemas eléctricos.
En la oficina de San Martín esquina Salta, se atendió con normalidad en la jornada de ayer, a pesar de que a media mañana se registró un corte que duró unos 45 minutos. La cuestión ofuscó a quienes se encontraban esperando para pagar su boleta y quienes pretendían hacer un reclamo en atención al cliente.
En la planta ubicada por avenida Maipú cerca de la terminal, cuyos 150 operarios adhirieron a las medidas de fuerza, aún persistía la desconfianza para con las autoridades. No obstante algunos que tomaron contacto con época explicaron que se irá reestableciendo el servicio domiciliario, ya que la totalidad del personal retomó la actividad y “está poniendo todo de sí”. Es que desde allí es de donde salen las cuadrillas que parten hacia distintos puntos de la ciudad para cubrir fallas.
En el barrio Güemes optimizan el
funcionamiento de un transformador
“Fueron tres días de insomnio y malestar, pero creo que después de nuestro esfuerzo y de golpear puertas, de presentar petitorios, logramos que vengan a darnos una solución, y ahora están trabajando en el transformador que nos abastece de luz”, indicó a este diario Rubén Ibarra, uno de los auto convocados del barrio Güemes que participó de los cortes de calles en reclamo de la recomposición del servicio. En dicho sector, enfermos insulino dependientes perdieron su medicación, familias enteras tuvieron que acudir a sus puestos de trabajo y al colegio, sumidos en el insomnio y la indignación, comentó el vecino.
Comentá la nota