“ENCUENTROS PARA PENSAR EL PAÍS” Fundamentos y desafíos de un modelo nacional

Con la exposición del prestigioso economista Aldo Ferrer se cerró el sábado el logrado ciclo de conferencias organizado por la Cooperativa Eléctrica de Luján y Macanudo Producciones
Una gran cantidad de público, entre el cual no faltaron referentes locales de la vida política e institucional de nuestra ciudad, se dio cita ayer en el Salón de Eventos de la Cooperativa Eléctrica para escuchar la exposición del reconocido economista Aldo Ferrer, demostrando también su apoyo manifiesto al ciclo que con gran acierto han decidido organizar la proveedora de energía y la productora de contenidos. Con palabras del Presidente del Concejo Directivo, Daniel Baliani, quien manifestó el orgullo que significa para la institución poder llevar adelante una actividad de tales características, y con la posterior introducción por parte de José María Scarnato, quien también se pronunció a favor de esta propuesta cultural, que constituye “un servicio tan valioso como cualquiera de los otros que la Cooperativa brinda a la comunidad de Luján”, comenzó la presentación de Ferrer, que cómodamente sentado frente al público no tardó en desplegar sus vastos y precisos conocimientos en materia económica, expuestos casi al estilo de una clase magistral.

De dónde venimos y dónde estamos

Con un breve repaso de la historia económica reciente de la Argentina, el ex Ministro de Economía y miembro fundador del Grupo Fénix -por citar apenas dos momentos importantes en su notable carrera- comenzó a definir el panorama actual a partir de la respuesta que se pudo dar a los problemas históricos que había enfrentado nuestro país, haciendo hincapié en la restricción para obtener divisas sin que esto significara un pavoroso endeudamiento y la capacidad financiera necesaria para hacer frente a las necesidades de desarrollo. Superados estos dos escollos a través de los superávits fiscal primario y comercial, con una activa política de desendeudamiento y de acumulación de reservas, sostiene Ferrer, el país se encuentra de cara a lo que él denomina una “Nueva Economía Argentina”, es decir, “un país ordenado en sus cuentas públicas y cuentas internacionales, estabilizado y liberado de sus dificultades históricas”. De este modo, se ha logrado conformar un modelo consistente, apoyado en recursos propios, lejos de aquellos años de convertibilidad durante los cuales “los argentinos se sentían ricos en el sistema económico internacional mientras el país se iba empobreciendo y marchaba irremediablemente hacia el desastre”. Consecuencia de este orden de cosas fue la terrible crisis económica, política e institucional de fines de 2001, la peor de nuestra historia, cuando llegamos “a estar sin bancos y con diecisiete monedas circulando por todo el territorio”. Además, no cesó de resaltar el economista, con los años acumulados de vida democrática se ha logrado que las instituciones funcionen y “que todos los problemas se diriman en el marco de derecho común que brinda la Constitución Nacional”, con un Estado fuerte que garantiza la gobernabilidad del sistema. Desde esta perspectiva y con estos argumentos, se mostró completamente en contra de aquellos que sostienen que en Argentina no hay seguridad jurídica -una forma de invocar las condiciones que desearían para que prosperen sus propios intereses-, ya que el país cumple con los dos componentes que acreditan esta situación, “fundamentos macroeconómicos sustentables y respeto por la división de poderes”. “El tema no es no tener conflictos -acotó Ferrer- sino atravesarlos logrando privilegiar el interés general”, hecho que quedó manifiesto en la forma con la que nuestro país recorrió la última crisis financiera internacional, “poniendo plata para mantener la actividad productiva y no para rescatar bancos”.

Redistribución de la Riqueza

Preguntado por el camino a seguir para profundizar la redistribución de la riqueza, el ex presidente del Banco Provincia y de la Comisión Nacional de Energía Atómica, introdujo el acostumbrado debate sobre el modelo económico, afirmando que “ningún país del mundo que se resigne a ser un segmento del mercado mundial puede alcanzar un desarrollo integral” y, utilizando este argumento para dejar atrás la posibilidad de que un solo sector productivo “se cargue la economía al hombro”, aconsejó diversificar la estructura económica, aumentar la productividad y realizar fuertes inversiones en materia de ciencia, investigación y desarrollo. De tal modo, resaltó a continuación los puntos que a su entender constituyen las deudas pendientes que enfrenta el país para terminar de consolidar un modelo más redistributivo. En primer lugar mencionó la necesidad de terminar de establecer un proyecto productivo nacional, que tenga en cuenta todas nuestras capacidades productivas. En segundo término resaltó la necesidad de fundar este modelo en un pensamiento crítico que ponga siempre por delante nuestros propios intereses, “como lo ha hecho Inglaterra con el Librecambio o Estados Unidos con las recetas del Consenso de Washington”. Por último, destacó la importancia de ir encontrando coincidencias que, a partir de la aceptación de un modelo óptimo para las mayorías sociales del país, permitan construir políticas a largo plazo; “el desarrollo tiene un objetivo social y cuanto más inclusivo sea el modelo económico, más apoyo político tendrá por parte de la población”. Por último, advirtió también sobre la necesidad imperiosa de lograr una mayor integración territorial, cuadro que presenta grandes desequilibrios producto de la formación histórica del país, y de perseguirla tomando como referencia inmediata la integración territorial con nuestra región.

Otras cuestiones importantes

Terminado su relato, Ferrer, tal como propone el ciclo, respondió a preguntas e inquietudes que le formularan los asistentes y no faltó oportunidad de escucharlo opinar sobre temas centrales de la agenda política actual. Sobre la inflación, tema sensible si los hay, dijo que “los precios están un poco más alto de lo conveniente, pero que este comportamiento no amenaza la estabilidad del sistema”, aunque “hay que tomar medidas para morigerar las expectativas inflacionarias, especialmente en sectores concentrados de la economía”. Con respecto a sus colegas, se despachó afirmando que “buena parte de la profesión fue cooptada por el pensamiento económico tradicional” y atribuye esto a “que han sido formados ideológicamente por los países centrales”. Mencionó la importancia de reformar la Carta Orgánica del Central para poner a la entidad bancaria al servicio del proyecto económico nacional y desestimó la necesidad de discutir la legitimidad de la deuda externa.

Pero lo mejor que dejó Ferrer en su paso por Luján, además de la gran claridad de conceptos con que valida su experiencia y sabiduría, fue la sensación de que, a pesar de que queda mucho por hacer, estamos ante un panorama alentador, con “un modelo sustentable que ofrece oportunidades de crecimiento a largo plazo” y que necesita, para superar los desafíos que le depara el futuro, “que los argentinos recuperemos la confianza en nosotros mismos” y que lleguemos a pensar que “el mejor país para reinvertir la plata argentina es la República Argentina”.

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