Los investigadores sostienen que murió hace más de un año y medio, y que fue por causas naturales. Asimismo, por las prendas de vestir y la dentadura postiza determinaron que el cadáver pertenece a Juan Manuel Velázquez, un chileno sexagenario que se ausentó de su hogar en Zona Norte en 2010.
Peritos.
Dos jóvenes que cazaban peludos con perros se toparon con los restos (a unos 150 metros al norte de Pilcomayo) y se comunicaron con el Comando Radioeléctrico, a las 18.30. Con cierta cautela por los enormes charcos de agua formados sobre la calle de tierra, los agentes de la Seccional Segunda llegaron al lugar y no tardaron en solicitar la presencia de los efectivos de la Brigada de Investigaciones, de la División Criminalística y de las autoridades de la Unidad Regional I. Cerca de las 21, cuando los agentes ya habían instalado los reflectores a combustible y ya habían realizado las primeras pericias, arribaron al lugar el médico forense Juan Carlos Toulouse y la fiscal Alejandra Ongaro.
El profesional midió las tibias, los fémures, observó la cadera rota y el cráneo intacto. También le dio un vistazo a las prendas de vestir: pantalón azul y polera oscura (el calzado no fue hallado aún), y luego a la dentadura.
LA ARENA se entrevistó con todas las autoridades mencionadas. Según dijeron, la hija de Velázquez fue consultada telefónicamente y esta aseguró que, al momento de su desaparición, su padre vestía un pantalón azul deportivo y una polera negra. Asimismo dijo que tenía una dentadura postiza.
Desaparecido.
Velázquez habría muerto boca abajo, hace un año y medio o dos. "Tanto el cráneo como los otros huesos nos indican que la persona falleció por causas naturales, por lo que se descarta el homicidio", sostuvo el forense.
El extranjero habría muerto a los 67 años, mientras era buscado por la policía pampeana y sus familiares. Padecía demencia senil y se había ausentado de su vivienda ubicada sobre la calle Salta al 1.500 el 9 de septiembre de 2010, supuestamente para visitar a su hija.
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