La denuncia contra el sacerdote Justo José Ilarraz por abuso sexual de seminaristas reveló que las autoridades eclesiásticas siempre estuvieron en conocimiento de los casos, pero no denunciaron.
Mientras el querellante Marcos Rodríguez Allende evalúa pedir que se llame a indagatoria al cardenal Estanislao Karlic y al arzobispo emérito de Paraná Mario Maulión, otros analizan que se llame a Juan Alberto Puiggari, actual arzobispo. UNO ya publicó en su edición del sábado 20 la intención de pedir la imputación de las autoridades de la Iglesia de Paraná por no denunciar.
En principio, Karlic, Maulión y Puiggari podrían ser alcanzados por la figura del artículo 277 del Código Penal que establece en su inciso 1º - que aborda el Encubrimiento-: “Será reprimido con prisión de seis meses a tres años el que, tras la comisión de un delito ejecutado por otro, en el que no hubiera participado”. Los supuestos abusos del padre Ilarraz a menores se conocieron en 1992. El primero, con autoridad, en saberlo fue Puiggari. Luego Karlic y por último Maulión, en 2010.
En los pasillos de los Tribunales de la capital entrerriana hay muchos planteos sobre qué delito cometieron las autoridades de la Iglesia de Paraná, ya que en primer lugar Puiggari y Karlic no les avisaron a los padres y en segundo no denunciaron. Solo iniciaron una investigación diocesana, que terminó con una leve sanción que era no venir a la Arquidiócesis de Paraná a celebrar misas. Sin embargo, los hombre de Derecho dicen que “hay que ver si el delito se agotó cuando los seminaristas cumplieron la mayoría de edad o si, por el contrario, permaneció hasta que se reveló en setiembre de este año. Eso tiene que discutirlo; como también discutir si los religiosos son funcionarios públicos”.
Contra Karlic y Maulión
La posición judicial del querellante, Marcos Rodríguez Allende, es que Karlic y Maulión deben ser imputados por el juez Grippo. “Es evidente que hubo ocultamiento. Karlic siempre tuvo conocimiento de los hechos y jamás dio aviso a las autoridades judiciales”, indicó a UNO.
“Karlic fue el responsable de llevar adelante un proceso diocesano irregular y de sacar una sanción irrisoria, como era que Ilarraz no viniera más a la Arquidiócesis de Paraná”. Mientras que sobre Maulión, el abogado sostiene que “fue puesto en conocimiento de los abusos en setiembre de 2010 por un grupo de sacerdotes que le entregó una carta, y no hizo nada”.
Mientras se evalúan nuevos planteos, el juez Grippo se prepara para resolver la cuestión de la prescripción de la acción penal planteada por la defensa.
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