Empresas concursadas, otras al borde de la quiebra, y una media docena de barcos vendidos conforman una dolorosa postal de la realidad pesquera de la Patagonia que nadie quiere ver, y que se percibe de una manera descarnada en Chubut donde cerca de 500 trabajadores que pertenecían a la firma Harengus hoy están literalmente en la calle y se suman a otra larga lista de trabajadores de la pesca que perdieron su puesto de trabajo.
En los años 2005 y 2006, la gran mayoría de las empresas realizaron inversiones para manufacturar productos con valor agregado, aumentando sus dotaciones e incorporando equipos de tecnología de punta para tratar de hacer productivas las unidades operacionales de tierra, pero aunque los esfuerzos fueron intensivos, la crisis del 2008 terminó con el sueño de poder lograr beneficios en tierra, lo que provocó el comienzo de la debacle.
Si bien hay culpas compartidas, desde el sector empresarial señalan que entre los factores más importantes de esta crisis están: los altos sueldos garantizados y la imposibilidad de lograr objetivos compartidos con el STIA (sindicato de trabajadores de la industria de la alimentación), el ausentismo que en algunos casos llegó a trepar al 30%, y el no haber podido negociar durante las paritarias un premio a la asistencia que incentivara a los operarios a concurrir a sus trabajos.
Otro de los factores son los mayores costos operativos que en algunos casos superan el 400% con las empresas de Mar del Plata generados por la desigualdad logística, la zona desfavorable, y la ausencia casi total de asegurados, con la posibilidad de que en Mar del Plata se permite utilizar empresas de servicios en la actividad, algo, que según afirman, está prohibido por la ley provincial de Pesca en el Chubut.
Los paros reiterados son otros de los factores que influyeron de manera negativa no solo en la producción de planta con pérdida de materia prima, sino también a las exportaciones, puesto que las empresas tuvieron que hacerle frente a multas, pérdida de clientes y hasta sobre costos, además el hecho de no poder adecuar las dotaciones a la realidad de la actividad generó el desfinanciamiento de las empresas y desde luego la crisis de los mercados internacionales y el crecimiento de la acuicultura en desmedro de la pesca extractiva industrial con todos sus costos.
Stecconi fue confirmado por Buzzi. ¿Seguirá el mismo panorama actual de la actividad?
Mucho se ha planteado en estos días cuál será el rol del secretario de Pesca Hugo Stecconi durante el mandato del próximo gobernador Martín Buzzi, puesto que si bien es cierto que no tuvo en sus manos la posibilidad de promover políticas de fondo que morigeren el efecto negativo que soporta el sector, algunos actores le critican su imposibilidad para hacerse oír en Nación, entre otras cuestiones.
De todos modos, hay que decir que Stecconi inicia un nuevo periodo con el apoyo del sector empresarial que piensa que los cambios necesarios que se deben dar tienen que ser de fondo y que son los conductores del modelo económico nacional los que deberán definir qué esperan del recurso Pesca.
En diálogo con Crónica, un empresario pesquero con intereses en Chubut sostuvo que la crisis del sector involucra no solo a las carteras de Pesca provincial y nacional, sino que “se necesitan medidas económicas que incentiven el desarrollo de la pesca, den un marco de igualdad, medidas de la Cancillería y de Comercio Exterior que jerarquicen nuestros productos en el plano internacional y derribe las barreras para el comercio dentro del Mercosur que es hoy un mercado muy importante en crecimiento”, reflexionó.
Al ampliar en ese sentido, el empresario destacó que “los subsidios en especial al gasoil serán determinantes en el futuro de la actividad, y la implementación de créditos accesibles para empresas en crisis que no pueden acceder a los créditos lanzados por el gobierno, también jugarán un rol preponderante en la recuperación no solo financiera sino también serán un empuje adicional que fomentará las nuevas inversiones por parte del empresariado”, sostuvo para finalizar.

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