Por Martín DinataleSe avecinan días muy caldeados en materia de política exterior. Es probable que se empiecen a desnudar piezas clave en la controvertida relación entre la Argentina y Venezuela. La denominada "embajada paralela" podría empezar a traducirse en hechos y palabras concretas.
Si Sadous pisa el Congreso para declarar, tal como se habría comprometido hacer en las últimas horas, ya no le quedará otra alternativa que encomendarse a las preguntas de los legisladores. "Podemos darle garantías de que la reunión será a puertas cerradas y que evitaremos filtraciones a la prensa, pero nadie nos puede limitar en el uso de la palabra y en el nivel de las preguntas", expresó anoche a LA NACION un destacado diputado de la oposición que ya daba por descontado que Sadous estará el miércoles a las 10 en la Comisión de Relaciones Exteriores. Por eso, el mejor consejo que le puede dar Timerman a Sadous para que se evite un escándalo político en el Congreso es que diga toda la verdad.
Timerman asume mañana en el cargo que soñó desde que empezó a codearse con los Kirchner: la máxima jefatura de la Cancillería. Tiene por delante una amplia lista de grandes desafíos. Por empezar, desmitificar que la "embajada paralela" con Venezuela no pasa por el Ministerio de Planificación, como sostiene la oposición, sino que las relaciones con Caracas las controla él mismo. Como ex embajador en los Estados Unidos también tendrá que explicarle a Washington cuáles son los alcances de los vínculos entre Chávez y los Kirchner y si ello no interferirá en el futuro inmediato en las complicadas relaciones exteriores que se entablaron con la administración de Barack Obama. El otro tema central para Timerman será el de reactivar la comisión de acuerdos por el río Uruguay cuya cúpula se fue con el ex canciller Jorge Taiana y ahora se disponía a establecer las negociaciones con Uruguay por el monitoreo a la pastera Botnia.
Hoy será un apacible día de feriado nacional y de tranquilidad para la política, pero será apenas un impasse de jornadas agitadas que se avecinan y que definirán el rumbo de la política exterior en lo inmediato.



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