Se trata de una mujer de 20 a 35 años que apareció sin vida en un baldío de Barranca Yaco. El caso es investigado por la Policía.
La mujer preparaba un nuevo día en su casa de Barranca Yaco, ubicada a pocas cuadras del último tramo de la Costanera, donde las mejoras nunca llegaron. Fue que, en un descuido, alguien abrió la puerta y el pequeño perro salió corriendo. Ella fue atrás de él. Lo vio internarse en un descampado de calle Yacasto y cuando al fin lo atrapó, también se topó con el horror: el cadáver de una joven mujer semidesnudo.
De inmediato, avisó a la Policía. Pronto el lugar se llenó de patrulleros. Una cinta blanca y roja impidió que los curiosos buscaran acercarse aún más. Hubo que llamar a los peritos de la Policía Judicial. Después del mediodía, la camioneta se llevaba el cuerpo hacia la Morgue de barrio General Paz.
El fiscal de feria, Luis Marcelo Saragusti, ordenó las primeras medidas urgentes y de rigor en este tipo de casos: autopsia, relevamiento del lugar donde se encontró el cuerpo y citar a los pocos testigos que tuvieran algo para declarar.
La vecina de Barranca Yaco que encontró el cuerpo fue trasladada a la unidad judicial 11ª, ubicada en la comisaría 6ª de la avenida 24 de Septiembre. Contó cómo fue que llegó hacia el cuerpo. Los primeros policías que llegaron aseguraron que la víctima “parecía atada” y que tenía los pantalones bajos. También que se presumía que no había muerto allí, sino que alguien trasladó su cuerpo hasta el lugar donde finalmente lo hallaron.
Ayer, fuentes del departamento Homicidios de la Policía aseguraron que se aguardaban los resultados de la autopsia para tener un panorama más claro sobre cómo murió la mujer, que tendría entre 20 y 35 años.
En el expediente figura como “N.N., muerte por etiología dudosa”, hasta que los peritajes arrojen alguna certeza. Los informantes aseguraron que efectivamente estaba con los pantalones bajos, pero negaron que haya aparecido maniatada.
El fiscal Saragusti ya dejó el caso. Lo derivó a la fiscalía de feria de Distrito 3, que hasta fines de enero estará a cargo de José Argüello. Consultado por este diario, respondió que aún no había recibido la causa.
Crímenes. Antes de este caso, en el que los investigadores aparecen empantanados hasta ahora, ya hubo cuatro crímenes en la ciudad de Córdoba en lo que va del año. El domingo 6 de enero, Jonathan Sosa Luna (27) fue asesinado de un balazo por la espalda en La Tablita, caso de violencia urbana por el que hay dos detenidos. Veinticuatro horas después, a Marcos Emiliano Ojeda (22) lo mataron en un tiroteo en El Chingolo, causa que tiene tres capturados.
El domingo pasado, Franco Edgard Pérez (27) murió baleado. Según la Policía, junto a un supuesto cómplice que fue apresado habría intentado asaltar a dos efectivos que estaban de civil, en Los Olmos Sud.
Y el miércoles a la noche, el expolicía Marcelo Brarda (56) fue ejecutado de un balazo en la cabeza por un grupo de ladrones que intentó robar el maxiquiosco de su sobrino, en barrio Güemes. Por este caso, ayer el fiscal Saragusti indicó que se presume que tres delincuentes habrían intentado consumar el robo, mientras que un cuarto esperaba en las inmediaciones. “Se está trabajando intensamente, con mucha gente de Homicidios, intentando unir cabos sueltos, pero hasta ahora no hay nada”, apuntó.
Policías “motivados”
Jefe. “Diez policías motivados trabajan mejor que 100 desmotivados. La Policía de Córdoba tiene trabajo y responsabilidad para ofrecer”. De esta manera respondió ayer a la prensa el nuevo jefe de la Policía de Córdoba, comisario general Ramón Frías, cuando fue consultado por la ola de inseguridad que afecta a la provincia. Se trató de un acto en el que fueron presentados los nuevos uniformes de la Policía Caminera, indumentaria que desde hace ya varios días están utilizando. Se trata de ropa liviana para el verano. En la presentación también estuvo el ministro de Seguridad, Alejo Paredes, que evitó hablar con los periodistas sobre los episodios delictivos ocurridos en los últimos días.
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