“Encontramos casos terribles de trata en las whiskerías”

Chiofalo, secretaria de Prevención de la Trata, relató las situaciones de servidumbre y explotación que se detectaron en los operativos de los últimos días. Indicó que, a partir de ahora, el desafío será realizar un monitoreo constante para descubrir cómo va mutando el negocio de las redes de prostitución
Una chica de 20 años que desde hacía una década era obligada a ejercer la prostitución.

Una dominicana que recién había llegado a Argentina y que trabajaba en una whiskería a pesar de que sobrellevaba un embarazo de cinco meses. Una joven que tenía a su hijo de 16 meses durmiendo en el piso del cabaré.

Esos fueron algunos de los casos con los que se encontraron la Policía de la Provincia y la Secretaría de Prevención de la Trata de Personas cuando, en el primer minuto del domingo pasado, salieron a hacer cumplir en toda Córdoba la ley que prohibió las whiskerías, los cabarés y cualquier otro local en el que se ejerciera la prostitución de manera encubierta y fuera el ámbito propicio para la trata de personas.

María Amelia Chiofalo, secretaria de Prevención de la Trata de Personas, hizo un balance después del primer fin de semana en el que se aplicó la ley contra la trata y en el que se cerraron 35 locales y 42 personas fueron detenidas.

“El balance, por supuesto, en un aspecto es altamente positivo: desde el punto de vista operativo, de la aplicación de la ley, ha sido exitoso. Se planificó lo que hicimos junto con la Policía de la Provincia. La autoridad de aplicación para lo que son las clausuras es la Policía y nuestra secretaría es la autoridad de aplicación con respecto a la contención de las víctimas. Trabajamos para cumplir los objetivos de la ley: por un lado, el cierre, la clausura, la detención de los responsables y, por otro, el rescate, la atención y la contención de todas las personas en situación de prostitución. Hicimos la base de operaciones en la Jefatura de la Policía; el jefe había reunido previamente a todos los jefes departamentales, a los que se bajaron las instrucciones claras y precisas sobre los procedimientos a aplicar. También se bajó el protocolo del tratamiento a las víctimas para darles una contención en su carácter de tales y en el mismo momento del procedimiento.

Por otro lado, teníamos la base de operaciones en el lugar de contención, donde teníamos alojamiento, comida, contención psicológica y toda una serie de cuestiones primarias en este tipo de situaciones”.

- ¿Con qué casos se encontraron en cuanto a las personas, las víctimas de la trata?

- A pesar de todo el proceso que llevó a la implementación de la ley, encontramos 35 lugares abiertos en la provincia, con los responsables; 93 personas que ejercían la prostitución, 45 de ellas extranjeras, 11 dominicanas, 9 paraguayas y 26 de otras provincias. Ese solo dato marca el tema de la trata internacional y de la trata interna. Si no, cómo llegan esas chicas dominicanas a un pueblito de 4 mil o 5 mil habitantes en el sur o en el norte de la provincia.

- ¿Qué relataron las mujeres rescatadas?

- Hay diferentes casos. Nos encontramos con situaciones terribles. A algunas las traen engañadas con falsas promesas de trabajo o, a lo mejor, utilizan a una chica que ya captaron con el discurso de que en Argentina se labura bien, se gana bien. Hay otras personas que están en una situación de vulnerabilidad extrema y que, sin estar en el circuito de la prostitución, van entrando. Las convencen diciéndoles que sólo van a atender la whiskería o van a tomar copas y nada más. Van captándolas poco a poco. A otras les plantean una maravilla; como que van a trabajar en esto y van a solucionar todos sus problemas. Pero después terminan sometidas a una situación de cuasiservidumbre. Por ejemplo, encontramos cinco santafesinas que directamente vivían en la whiskería. Entre las chicas dominicanas había una que hacía uno o dos meses que estaba en Argentina y estaba embarazada de cinco meses. Imaginate, ejerciendo la prostitución con cinco meses de embarazo, un horror. De las dominicanas, cinco estaban en situación migratoria irregular; ya lo confirmamos con Migraciones y estamos trabajando sobre ese tema: cómo llegaron a Argentina, cómo llegaron a Córdoba. Ya ahí hay una violación a la ley de Migraciones y un indicio concreto de que estamos ante casos de trata. Hay muchos casos terribles, como el de una chica cordobesa que hoy tiene 20 años pero a quien obligaron a ejercer la prostitución desde los 10. Otro caso terrible de trata es el de una chica de 20 años, en la misma whiskería encontramos a su nene, de un año y cuatro meses de edad, tirado en el piso, durmiendo. El nene tenía problemas respiratorios. También estaban ahí la hermana y una prima de 18 años. Este es un caso de trata interna. Esta chica era de Santa Fe, después la llevaron a La Pampa y terminó acá, en Córdoba. Ella tuvo un hijo con el proxeneta, que es un mecanismo muy común de dominación y afirmación. Inclusive ella se quería ir y el proxeneta le decía que iba a quitarle el hijo.

- La mayoría de los operativos se produjeron en el sur provincial, ¿hay aquí una situación especialmente complicada?

- La situación problemática la tenemos en toda la provincia, pero hay particularidades que juegan en contra. Los centros de turismo son núcleos de la trata. Pero también está la situación de aquellos lugares donde hay mucho dinero, mucho crecimiento económico y que, lamentablemente, generan estas situaciones.

- ¿Qué pasa ahora con las víctimas? ¿El Gobierno está haciendo un trabajo de

contención, de inserción laboral en otros ámbitos?

- Sí. Estamos trabajando en muchas cuestiones. La idea es ir haciendo un seguimiento abordando la particular situación que tienen. Por ejemplo, a algunas de ellas se les ha ofrecido la posibilidad concreta de la asistencia y también queremos trabajar en dos vías.

Una, no solamente de asistencia sino también de reinserción laboral. También vengo trabajando un programa que lo vamos a lanzar junto con Empleo y que va a implicar el lanzamiento de becas de empleo para que no sólo tengan asistencia del Estado sino que también buscamos articular con los sectores privados para que estas personas tengan trabajo. Porque no podemos esperar únicamente que el Estado les dé un empleo.

Queremos ir viendo si se pueden insertar en el sector privado.

- ¿Está previsto que se repitan los operativos?

- A partir de ahora la idea es hacer un monitoreo permanente. Pero, más allá de eso, la meta es que el control se mantenga en el tiempo. Hay que ir controlando y lo que se viene para adelante son dos cuestiones: el monitoreo para que estos lugares no reabran o no abran nuevos y, por sobre todas las cosas, estar atentos porque algunos van a mutar, a cambiar de forma, y deberemos hacer tareas de inteligencia

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