A los problemas propios de la crisis, los argentinos le suman la inflación. Según estimaciones, este mes alcanzaría el 2,6%.
Si bien las consultoras privadas evitan difundir el índice inflacionario debido a la política del garrote que aplica el secretario de Comerio Interior, Guillermo Moreno, quien multa a los economistas que den cifras distintas a las del Indec, en privado algunos dan sus estimaciones y este mes estaría cerca del 2%.
Según los cálculos, el aumento de los alimentos durante septiembre rondó el 2,6%. En esa línea, como publicó este diario, hubo casos llamativos, como la suba del tomate, que alcanzó los 14 pesos el kilo. Tal fue la polémica generada por este producto, de consumo habitual por los argentinos, que motivó la intervención de Moreno.
El controvertido funcionario, primero, ordenó la prohibición de vender tomates en el Mercado Central por una semana, debido al alza exagerada de los precios. Sin embargo, luego llegó a un acuerdo con las cadenas de supermercados para que el kilo de tomate se vendiera a 3 pesos.
De todos modos, es evidente que, para que la suba de los alimentos alcance el 2,6% en el mes, la inflación no dependió solamente del tomate. Por caso, esta semana se registraron fuertes subas en productos como el zapallo (un 20%), el pollo fresco (un 12%), el bife de chorizo (un 10%) y las lentejas (un 7%).
Un problema constante
La inflación es uno de los principales problemas que advierte la gente en la actualidad, sin que el Gobierno nacional adopte medidas para combatirla. Está claro que esto no afectó la consideración de la sociedad sobre el oficialismo, dado que en las elecciones primarias hubo un fuerte respaldo para la actual gestión. No obstante, y más allá de negarlo sistemáticamente, en el Gobierno saben que la suba generalizada de precios es un problema real que provoca descontento en la sociedad.
Las medidas para combatirla implican una desaceleración de la economía, algo que, previo a una elección, no es aconsejable. Sin embargo, después del 23 de octubre es esperable que el Gobierno adopte alguna medida no muy popular para reducir la inflación.
Buzzi pidió cambios para el futuro
El presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, ratificó ayer la “oposición” de la entidad a la política agropecuaria del Gobierno y afirmó que la presidenta Cristina Fernández “tiene la oportunidad de corregir varias cosas si va a estar 4 años más”.
“Lo que pase el 23 de octubre no modificará nuestra posición de seguir peleando por una agricultura con más agricultores”, planteó Buzzi.
Para Buzzi, “hay muchas cosas que deben modificarse”, y ejemplificó: “Que se acentúe el hiper presidencialismo nos preocupa enormemente; que se afecte la calidad de la república o que, en el Congreso, los legisladores planteen que los proyectos deban tratarse a libro cerrado sigue mostrando la vocación de que el Parlamento sea una escribanía del Ejecutivo, y eso no está bien”.
“Preocupa también cuando hay tantos rumores de corrupción… Porque nosotros no somos jueces, pero si el río suena, por algo es”, dijo.



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