Encierro, colchones en el piso y celdas de contención

A comienzos de abril se hizo pública la precaria situación de los institutos que componen el área de Salud Mental en Córdoba.
A comienzos de abril se hizo pública la precaria situación de los institutos que componen el área de Salud Mental en Córdoba.

El pasado 5 de abril, La Voz del Interior reveló que la flamante cúpula de Salud Mental de la provincia había renunciado tras sólo tres meses de gestión, como consecuencia de la falta de apoyo del Gobierno para tomar medidas que revirtieran el preocupante estado de la atención a estos pacientes.

Apenas unos días después de la renuncia de Francisco Montaldo y Mónica Lingua, los medios difundieron la realidad del Instituto Provincial contra el Alcoholismo y la Drogadicción (Ipad): jóvenes recostados en los pasillos, personas paradas con el suero conectado, habitaciones muy chicas, colchones en el suelo e internaciones eternas.

Entre otras cosas, Montaldo había solicitado un espacio en otro hospital para los pacientes del Ipad, volver a internar gente en Oliva, abrir el espacio de Cruz del Eje, recrear comunidades terapéuticas y convocar a profesionales de su confianza.

También pedía un verdadero centro de rehabilitación de adictos, ya que el Ipad está preparado para atender a pacientes agudos y subagudos.

A la semana siguiente, este diario reveló cómo la treintena de personas enfermas que ocupan el Centro Psico Asistencial, pasan 22 horas por día encerradas con candado en una celda, custodiados por policías, con baños muy precarios, una ducha para todos, colchones en el piso –sólo hay 10 camas–, sábanas para pocos y una “celda de contención” casi sin luz y hermética, donde se suele poner a los que padecen crisis relacionadas con su enfermedad.

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