El encargado de "El Desafio" dijo que "Marita nunca estuvo ahí"

Por primera vez desde que comenzó, Derobertis declaró ante los jueces e indicó que "Chenga" Gómez le ofreció trabajo en el turno de la noche

Uno de los imputados en el juicio por el secuestro y desaparición de María de los Angeles Verón (Marita Verón) dijo hoy que nunca vio a la joven tucumana en el prostíbulo El Desafío de La Rioja, pese a que su presencia en cautiverio fue testimoniada por otras víctimas.

Humberto Juan Derobertis trabajaba en el prostíbulo y reconoció ante el tribunal que sustancia el juicio oral que fue el encargado del burdel en el turno noche, entre las 22 y las 6, a partir de junio de 2001, diez meses antes de la desaparición de Marita Verón.

El imputado aseveró que en el lugar "nunca" vio "nada raro" y negó haber sido dueño del burdel, pese a que así lo había afirmado al inicio de la investigación.

"Lo dije por agradecimiento a Fernando 'Chenga' Gómez (otro de los acusados). Yo no tenía empleo y fui a buscarlo. El me dio trabajo y entendió mi problema, porque mi hija estaba mal de salud. Nunca la vi a Marita ni me imaginé que esto llegara a tanto", aseveró en su intervención de hoy ante los jueces.

Derobertis lloró en su declaración y destacó que sus hijas "tienen la misma edad de Marita y mi familia es la que más sufrió porque estuve preso".

Una testigo de identidad reservada confirmó ayer que Verón estuvo cautiva en ese prostíbulo de La Rioja hace 10 años.

"Un día me metí en una habitación y hablamos con Marita de nuestros hijos. Tenía los ojos brillosos y dilatados, como si hubiera consumido algo", dijo la mujer, identificada como Lorena, al declarar ante el tribunal.

La testigo precisó que fue "en mayo o junio de 2002", cuando estuvo encerrada junto con la joven en el prostíbulo riojano El Desafío, regenteado por José Fernando "Chenga" Gómez, y aseguró que el lugar era frecuentado por Mariana Bustos y Humberto Juan Derobertis, todos imputados en la causa.

Asimismo, dijo que a Verón "se la llevaron en un (Fiat) Duna blanco" un día antes de que la policía local allanara el local y estimó que eso ocurrió porque quienes regenteaban el burdel estaban avisados.

Verón, manifestó, estaba aislada del resto, en un piso superior al que sólo accedían los encargados, y tenían prohibido tener contacto con ella.

La mujer sostuvo que a El Desafío concurrían jueces, políticos, empresarios y policías, a quienes Gómez le daba plata.

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