El quinto reporte sobre desarrollo financiero del Foro Económico Mundial relegó a un puesto bajo (55 de 62) al país, pero las propias empresas argentinas –fuente de muchos de los datos del informe, en particular los de percepción- quedaron relegadas en el listado.
La Argentina, por ejemplo, ocupa el puesto 51 (sobre un total de 52) en cuanto a la percepción sobre la eficacia de los directorios de las compañías, que además quedaron en la posición 45 en cuanto a su capacidad para delegar decisiones importantes.
Si bien el país está casi en mitad de tabla en "confianza en el management profesional" (36), baja hasta el puesto 58 en la percepción de fortaleza de las auditorías y en la protección de los accionistas minoritarios y hasta el 61 (penúltimo) en el comportamiento ético de las empresas. Además, ocupa el puesto 50 en el pago irregular de impuestos.
Otros datos sobre el ambiente de negocios tampoco son muy buenos: el país ocupa el puesto 42 en retención de talentos (o, visto desde el ángulo contrario, fuga de cerebros); el 44 en el tiempo que demanda iniciar un negocio y el 45 en cuanto a los costos de realizarlo; el 46 en protección de acreedores ante quiebras; el 55 en cuanto a la eficacia de la regulación del mercado de acciones y a la carga que representa cumplir con los requerimientos administrativo-gubernamentales; el 61 (penúltimo) en protección de la propiedad intelectual y derechos de propiedad y el 62 (último) en cuanto al efecto distorsivo de los impuestos y subsidios en la competencia.
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