Lo hicieron mediante un comunicado firmado por diez cámaras del sector. Advirtieron que los siete cortes sufridos en los últimos 12 meses ponen en riesgo la certificación de Mar del Plata como puerto seguro. Y rechazaron los “escarches” contra dueños de firmas
El documento, firmado por diez cámaras empresarias, llegó una semana después de que el Sindicato Unido Portuarios Argentinos (Supa) impulsará una medida de fuerza, que se extiende hasta el día de hoy, con el propósito de obtener el beneficio de la jubilación anticipada para el sector.
Desde el martes pasado a las 00, en Mar del Plata sólo se descargan los barcos que arriban completos. Ningún buque vuelve a salir “armado”; los estibadores no los completan con los cajones y el hielo necesarios para pescar. La acción gremial del Supa, en síntesis, se resume a esa limitación.
“Las principales cámaras empresarias ligadas a la industria pesquera y a la actividad marítima desean rechazar públicamente los repetidos cortes de circulación que viene sufriendo el puerto de Mar del Plata como metodología de protesta. Sin discutir las razones que motivan los piquetes, creemos necesario alertar una vez más que vulneran principios constitucionales de libre tránsito y atentan contra la seguridad de la estación marítima”, sentenciaron.
Los referentes de las diferentes cámaras pesqueras que operan en la ciudad informaron que en los últimos 12 meses “el acceso a las terminales 2 y 3 fueron bloqueados en siete oportunidades”. “Esto se tornó en una modalidad habitual de manifestación para algunos sectores gremiales”, consideraron, para señalar que el Supa y el Sindicato de Obreros de la Industria del Pescado (Soip) fueron los dos gremios en protagonizar esas acciones de fuerza.
“Consideramos que estas actitudes toman injustamente de rehén a toda la actividad, comprometen importantes volúmenes de pescado y dañan la economía de más de 700 empresas y operadores económicos de todo tipo y tamaño. Al mismo tiempo, alteran la continuidad laboral de miles de trabajadores y, además, atentan contra la aplicación del Código de Protección de Buques e Instalaciones Portuarias (PBIP)”, manifestaron los empresarios, respecto a las consecuencias que la acción gremial de los trabajadores estaría imprimiendo en la actividad.
Un párrafo aparte dedicaron las cámaras a aclarar que, en el marco normativo internacional, los sucesivos cortes pondrían en riesgo la certificación que Mar del Plata obtuvo como puerto seguro y por ende situaría en jaque a “la posibilidad de seguir sirviendo de plataforma para las exportaciones”.
Por otra parte, repudiaron los escarches que sufrieron empresarios del sector en sus domicilios particulares. “Y esto lo decimos sin que signifique un posicionamiento ante los conflictos laborales que pudieran darse. Simplemente no estamos de acuerdo con las formas de llevar adelante un reclamo que altera la paz social y siembra violencia, como en estos casos, en distintos barrios y contra la comunidad en general”, argumentaron.
El documento lleva la firma del Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (Cepa), de la Cámara de la Industria Pesquera (Caipa), de la de Armadores de Buques Pesqueros de Altura y de la de Rada y Ría; de la Unión de Intereses Pesqueros Argentinos (Udipa), de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y de la Cámara Argentina de Industriales del Pescado. También suscriben la Cámara de Frigoríficos Exportadores de la Pesca, la de Empresas Pymes Procesadoras y Abastecedoras de Productos Pesqueros y la Unión Marplatense de Agentes Marítimos.
EL PARO SIGUE
Aunque atenuaron la modalidad del paro, permitiendo la descarga de los buques entrantes, los estibadores marplatenses aclararon que sigue en pie la medida de fuerza iniciada el martes pasado para lograr la extensión de una jubilación anticipada de 4 mil pesos para todos los trabajadores del sector.
Juan Carlos Ferreyra, secretario general del Supa, dijo a El Atlántico que el paro sigue su curso porque no han recibido novedades al reclamo que realizan desde hace casi tres años.
Los estibadores esperan por una reunión que podrían mantener el jueves con la viceministra de Trabajo de la Nación, Noemí Rial, que por estos momentos está en Ginebra, por ser miembro de la comitiva nacional que forma parte de esa convención.
“Nuestra intención no es entorpecer el libre tránsito de nadie. Sólo estamos haciendo efectivo nuestro derecho a huelga. Los empresarios tienen que asumir que son ellos mismos quienes se enriquecen a costa de los trabajadores, sin cumplir con todas las de la ley”, remató Ferreyra, que pese a reconocer que la medida afecta la labor de varios sectores aclaró que el paro continuará.
La flexibilización de la protesta remite a que los buques fresqueros y congeladores podrán volver a contar con los servicios de estibaje pero sólo para la descarga. Se impedirá el armado de los buques para que retornen a las zonas de pesca.
La disposición permitió que se descarguen los volúmenes acumulados en las bodegas desde las cero del pasado martes, cuando el Supa inició el paro total de actividades.

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