Empresarios insisten con un boleto urbano a 8 pesos

Las prestatarias afirman que pierden casi 4 pesos por cada pasajero transportado y eso les impide invertir. Dicen que sus costos se triplicaron en los últimos seis años. Presentaron un “análisis de tarifas”, elaborado en base a datos propios.
Las empresas prestatarias del Sistema Integrado de Transporte (SIT) realizaron ayer una conferencia de prensa en la que difundieron un “análisis de tarifas” elaborado en base a datos propios, por técnicos que estas mismas compañías contrataron.

Según el trabajo, elaborado por los cordobeses Gustavo Reartes y Juan José Sartori, “el costo técnico” del servicio es de 8,09 pesos. Ante la ausencia de máquinas tickeadoras o cualquier otra forma de control fiscal sobre la venta de boletos, la cantidad de pasajeros que utilizan el servicio, dato por demás importante para el análisis de costos, sólo se conoce por las declaraciones juradas de los propios empresarios, según ellos transportan alrededor de 4.450.000 personas por mes.

Los especialistas que presentaron el informe señalaron que los subsidios aportan 2,12 pesos por cada uno de los usuarios, si a esa suma se le agrega el valor de la tarifa actual que es de 2,25 pesos, se obtiene el ingreso total que estarían obteniendo las prestatarias por cada pasajero: 4,37 pesos.

Teniendo en cuenta el supuesto costo técnico y que la ley que da forma al SIT establece que como mínimo 70 por ciento de dicho costo debe estar cubierto por la tarifa y hasta 30 por ciento por subsidios, el precio del boleto debería ser como mínimo de 5,70 pesos, siempre y cuando se aumenten los subsidios para cubrir los 2,42 pesos restantes por boleto vendido.

Perdiendo plata

De la comparación de los 4,37 que las empresas declaran como ingreso por boleto vendido (2,25 de tarifa más 2,12 de subsidios), con el “costo técnico” (supuestamente 8,09) surge como conclusión que las transportistas están perdiendo 3,72 pesos por cada boleto que venden. Multiplicado por la cantidad de usuarios que afirman atender, el perjuicio económico que estarían sufriendo las empresas sería de 16,5 millones de pesos por mes, siempre según los datos de las propias compañías y los analistas contratados por ellas.

Reconocieron que la calidad del servicio viene decayendo y lo atribuyeron a ese supuesto déficit. Caracterizaron a la situación actual de las empresas como de desfinanciación y admitieron que ello repercute en “un menor número de frecuencias, lo que se nota en especial en las horas pico, en las que la gente viaja incómoda”.

Según Sartori, “la percepción del usuario es de una disminución de calidad de servicio. Las empresas al no tener dinero líquido no pueden hacer inversiones, cambiar la flota, o mejorar los servicios con respecto a las frecuencias”.

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