Estiman que un triunfo de Dilma será una ratificación del modelo económico de Lula
A la hora de explicar el respaldo a una dirigente que se define como una mujer de izquierda, frente a un candidato a priori más afín, como es Serra, es imposible pasar por alto que Dilma se presenta como la continuidad del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva.
La popularidad de Lula no sólo logró trascender las fronteras de Brasil, sino también las diferencias de clase, a tal punto que el ex dirigente sindical se convirtió en uno de los líderes más admirados por los empresarios locales.
"Nadie sabe si un eventual gobierno de Dilma va a ser tan bueno como el de Lula, pero está claro que se espera una continuidad en materia económica. Brasil ya está encaminado hacia el Primer Mundo, sin grandes cambios en las reglas de juego. Lo que se puede modificar de un gobierno al otro son pequeños detalles, pero las grandes políticas se van a mantener", afirmó Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Argentina, que, como el resto de las terminales automotrices radicadas en el país, se vio beneficiada por la tracción que significa la locomotora brasileña.
A diferencia de lo que sucede con el empresariado paulista, que muestra ciertos temores ante un eventual gobierno de Dilma -a la que acusan de tener posiciones más dirigistas y menos "pro empresas" que las de Lula-, entre los hombres de negocios argentinos el escenario de un triunfo del oficialismo no despierta ningún resquemor.
"Todo indica que el ballottage terminará siendo un trámite para Dilma, y un triunfo suyo significaría la continuidad de Lula; así que, lejos de despertar temores, el recambio de gobierno es visto como un hecho positivo", explicó Juan Carlos Sacco, uno de los empresarios con peso en la Unión Industrial Argentina y dueño de una fábrica de etiquetas en el estado de San Pablo.
Modelo ratificado
Desde Buenos Aires, la lectura que hacen los empresarios es que si finalmente Dilma termina imponiéndose en una segunda vuelta se ratificará el modelo económico basado en un fuerte énfasis en el consumo interno, que posibilitó la consolidación de una nueva clase media con niveles importantes de gasto, lo que significa grandes oportunidades para las empresas argentinas.
"Estamos seguros de que va a haber una continuidad en la lógica de cuidar al inversor y en fomentar el consumo con medidas para los sectores medios y bajos, con lo cual esperamos que se mantenga la demanda", señaló Alan Aurich, gerente general de la fabricante de alfajores Havanna, que hoy cuenta con 30 puntos de venta en Brasil.
En voz baja, otros empresarios sostienen que la tarea que tiene por delante Dilma no es fácil.
"Agarrar la presidencia después de Lula es como ponerte la 10 de la selección argentina después de que la usó Maradona", exagera el director local de una multinacional de consumo masivo. Sin embargo, destaca que, más allá de algunas dudas puntuales, en la visión que se tiene desde la Argentina del proceso eleccionario brasileño, lo que sobresale no es el temor, sino la envidia. "En las reuniones que mantuvimos en los últimos días en Buenos Aires, de lo único que se habló no fue del temor de un eventual gobierno de Dilma, sino de la envidia que nos daba cómo se desarrolló todo el proceso electoral en Brasil", reconoció el ejecutivo.



Comentá la nota