De empresario fallido a pedagogo

Por: Ricardo Roa.

Hace un año, Moreno debutaba como empresario K. Asumió la dirección ejecutiva de la papelera Massuh, en una asamblea del personal. Había armado el plan de negocios. Y se lanzó con una promesa y una proclama. La promesa: ir todos los días hasta que la planta se reactivara por completo. Y la proclama: "Ahora no está más el patrón. Aquí están el Estado y los laburantes y hay que demostrar capacidad de ser eficientes". Es evidente que algo le salió mal.

A pesar de la plata que recibió de la ANSeS de los jubilados, la empresa sigue igual. Hoy vuelve a estar paralizada y ocupada por los trabajadores. Y el Moreno que prometía reactivación y proclamaba no más patrones, avanza con un ajuste a la griega: achicar los salarios y los puestos de trabajo. Fue lo que anunció el martes pasado. Y ante el rechazo de la gente, un día después mandó a cortar la luz y el gas. El apriete causó un zafarrancho dentro del mismo Gobierno y con el intendente de Quilmes. Con Moreno, lo único que cambió fue el nombre de la compañía: ahora se llama Papelera Quilmes.

Sea con el traje de ejecutivo K o de súper funcionario, Moreno es siempre el mismo. En estos días puso en marcha un cierre a las importaciones de alimentos que compiten con los de producción nacional. Nadie sabe en qué consiste ni qué busca. Y menos, qué efectos tendrá sobre los precios. Va camino a terminar en otro acto fallido, como el control de la inflación.

Pero si hay algo que simboliza a Moreno es el INDEC, envuelto en un nuevo escándalo. La interventora puesta por él se ensañó de la peor forma con un profesor de Económicas crítico de su gestión y gravemente enfermo. "El que las hace, las paga", dijo ante de otros profesores. A veces los alumnos superan al maestro.

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