Es Raúl Rodríguez, denunciado en la Justicia Federal por estafa en grado de tentativa contra el Estado nacional y falsificación de documentos públicos.
Rodríguez se presentó ayer en este diario con un escrito de descargo por las publicadas desde fines de agosto. Según consta en el texto, el jueves 6 de septiembre, él mismo hizo una presentación ante el juez federal Carlos Ochoa, con el objetivo de aportar “toda la documentación sobre la adjudicación de un lote de terreno en esta ciudad de Río Cuarto”.
El abogado dice haber sido víctima de un engaño. Asegura que delegó los trámites de escrituración de los terrenos a un tercero y que éste, aprovechándose de su buena fe, le cobró por sus servicios pero le entregó un documento apócrifo.
“Cuando me entregaron la escritura la controlé y la hice ver con escribanos. Si hubo falsificación, está perfecta”, señala el abogado.
La culpa de los “gestores”
Aunque Rodríguez evita identificar públicamente al responsable “para no perjudicar la investigación”, el texto señala: “Quien nos ofreció y encabezó siempre la gestión es un ex intendente municipal de esta provincia, casado con una encargada del registro del automotor”.
Para leer ese dato, los antecedentes están al alcance de la mano. Tal como publicó el sábado último este diario, en Ucacha hay varios lotes del ferrocarril que fueron vendidos en forma ilegal a privados. Por esos hechos se señala al ex intendente de esa localidad, Miguel Mattone, que habría gestionado permisos de uso y actas de custodia en beneficio de particulares, algo que incluso llegó a manos de la Justicia.
Más allá de esto, Rodríguez asegura que le precisó al juez Ochoa la identidad de “quienes gestionaron esta cesión como asimismo sus domicilios”.
Por otra parte, el empresario da cuenta de las inversiones que realizó en Río Cuarto. Entre ellas se cuentan un hospedaje frente al Nuevo Hospital, que funciona desde hace unos 8 años, y “un edificio de departamentos, salones y cocheras que está prácticamente terminado”. Se trata de un complejo habitacional ubicado cerca de la cancha de Atenas.
“Ellos se ofrecieron”
“El ofrecimiento para gestionar los terrenos me lo hicieron a través de un gran amigo e inquilino que tengo en Río Cuarto. Cuando vinieron a Río Tercero (las reuniones) siempre eran al mediodía en el Hotel Argentino, donde explicaban las adjudicaciones a los interesados”, relata Raúl Rodríguez.
Además, indicó que en el escrito que le entregó al juez Ochoa, ofrece el nombre de más de diez testigos que presenciaron esas reuniones.
“Para hacer las gestiones, cobraban sus honorarios que, además de ser cómodo, me parecieron correctos. En mi caso, sólo aboné parcialmente la gestión. De algunos servicios, como los de la escritura, cuento con los recibos firmados que presenté ante el juez”, señala el escrito del abogado riotercerense.

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