El empresariado le fijó un nuevo límite al oficialismo

Por Marcelo Bonelli

Dejando de lado sus diferencias, los principales líderes del sector de la producción y las finanzas exigieron el cese de los avances contra las empresas y la propiedad privada.

Los líderes empresarios acordaron enviar esta semana un mensaje político claro: volver a fijar un límite a los avances políticos del oficialismo y su principal socia, la cúpula de la CGT.

Esta vez se eligió un documento duro y crítico firmado por los seis caciques del establishment contra el proyecto para distribuir ganancias que propicia Hugo Moyano.

El Grupo de los 6 dejó de lado diferencias y acordó de inmediato exigir una frontera política a los avances contra las empresas y la propiedad privada.

Financistas cercanos al gobierno como Jorge Brito y Adelmo Gabbi, así como Hugo Biolcatti, acordaron en un par de horas una declaración fuertísima contra el proyecto paraoficialista de la CGT.

Así, en menos de un mes, el kirchnerismo logró una rara proeza: unificar en dos oportunidades al movimiento empresario contra iniciativas de la Casa Rosada . La primera fue la ausencia sonora de todos los hombres de negocios en la ofensiva contra Papel Prensa. El martes hubo una reunión de técnicos en la Unión Industrial y después un encuentro secreto en el cual se trató el tema entre la cúpula de la UIA y los referentes de la Asociación Empresaria Argentina.

El miércoles se reunió el ahora G-6 y se avaló un proyecto de declaración que tuvo la autoría de Daniel Funes de Rioja, titular de la influyente Copal.

El texto inicial era extremadamente crítico y por iniciativa de Carlos de la Vega se lo analizó párrafo por párrafo. En conjunto resolvieron eliminar algunas alusiones directas contra Hugo Moyano. Se hacía referencia a la falta de renovación y democracia sindical y decía así: “Este contexto de intento de cogestión se agrava dentro del sistema actual de centralización sindical.” Pero en la conversación íntima hubo un planteo severo. Biolcatti afirmó: “ Hay que ponerle un límite a esta forma patotera de resolver los conflictos .” Héctor Méndez agregó: “La CGT no cumplió, porque prometió consensuar y otra vez se cortó sola.” El banquero Brito explicó que el grupo no se podía oponer al proyecto, porque la distribución de ganancias era un derecho constitucional, pero agregó: “ La redacción de esta propuesta otorga un poder inaceptable a los sindicatos sobre las decisiones empresarias”. Gabbi fue más categórico: “Esto es una cogestión” . En ese clima tenso, el texto aprobado fue más moderado que la evaluación privada. Para muchos –como Enrique Wagner– la fijación de un límite a Moyano iba a ser bien recibida por la Casa Rosada, porque el matrimonio presidencial también esta cansado de las extorsiones políticas del líder de la CGT.

La movida –como anticipó Clarín– se inició hace una semana en un almuerzo de la Cicyp, que los empresarios compartieron con Eduardo Duhalde. Estuvieron Méndez, De la Vega, Biolcatti y Gabbi. El ex presidente los exhortó a actuar y les dijo: “ Deben animarse porque el gobierno de Kirchner va a terminar .” En la reunión del G-6 también se comentó algo que había anticipado Clarín : que Mercedes Marcó del Pont continuaba en su cargo a pesar del intento de desestabilización de Amado Boudou. En privado, el banquero Brito lamentó la decisión: junto al ministro, fue un fogonero para destituir a la confirmada jefa del BCRA.

Los financistas de ADEBA tampoco pudieron colocar, como aspiraban, a Sebastián Palla como director.

El nuevo directorio del Banco Central da una clara señal política: implica que el BCRA será manejado directamente por Néstor Kirchner y su estrategia estará al servicio de la financiación del Estado y la campaña electoral . En términos políticos, el gran perdedor fue el ministro Boudou . Primero, porque fracasó su intento de sacar a Marcó del Pont y después, porque no pudo ocupar ninguna otra silla en el directorio. Propuso elevar a director a Benigno Vélez y no fue escuchado en la Quinta de Olivos. Ahora sólo tiene como aliado a Sergio Chodos.

El senador Nicolás Fernández – el operador kirchnerista en el Senado– fue quien sugirió al tapado Santiago Garnero. Fernández estará a cargo de negociar en el Senado la aprobación de los nuevos mandatos y para eso exigió tener libres dos cargos en el directorio. Ayer se abrió la negociación. Radicales y peronistas federales exigían colocar cada uno un funcionario a cambio del apoyo a Marcó del Pont. Algunos radicales pidieron un lugar para Hernán Lacunza, el ex gerente general del BCRA con Martín Redrado.

Marcó del Pont queda fortalecida después de los frustrados y virulentos embates de Boudou y Brito. En el directorio tiene de aliados directos a Miguel Pesce y Waldo Farías, pero no logró que continuara en su cargo Arturo O´Connell.

Ahora Boudou viajó a Estados Unidos con la intención de ablandar las posiciones del FMI, muy duras contra la Argentina.

El director del Fondo, Nicolás Eyzaguirre, no confía en sus promesas sobre un acuerdo con el Club de París y negociación con el FMI. En Washington creen que son sólo versiones para evitar que en la próxima asamblea del Fondo haya una censura al equipo económico.

Alfredo Mac Laughlin, el delegado de Kirchner en el FMI, anticipó que hay un borrador de la burocracia del Fondo, demoledor contra la Argentina . La sensación es que ese proyecto no va a avanzar y que sólo es una amenaza. Pero lo cierto es que el staff propicia una reducción del directorio del Fondo Monetario Internacional que podría afectar a la delegación argentina. El trabajo esta hecho por viejos críticos de la Argentina y propone unificar la representación de Brasil y la Argentina. Así abre una posibilidad: que la Argentina pierda su tradicional sillón en el directorio del FMI.

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