Se trata de Arrow, que propone la separación de los residuos y asegura que tiene un esquema que no contamina porque no se basa en la combustión. La contra: el tratamiento es caro. Buscan alternativas
En el Concejo señalaron que están buscando empresas que apunten al reciclaje y a un tratamiento de los residuos que no esté basado en la gasificación que proponía Innviron porque la combustión conlleva mayor riesgo de contaminación ambiental.
Adrián Pistoia, director comercial de Arrows, y Luis Cornaglia, ingeniero de la empresa, estuvieron reunidos y se interiorizaron con respecto al proceso que se está produciendo en Río Cuarto y que contempla la venta del 82 por ciento de las acciones de Gamsur y la aplicación de un sistema alternativo de tratamiento final de los residuos que no sea el enterramiento sanitario que actualmente se practica en la ciudad.
Los representantes de Arrow no conocían la situación de Gamsur y sólo vinieron a ofrecer el tratamiento final. Sin embargo, manifestaron que analizarán si además están en condiciones de hacer la recolección. Porque ésa es la condición esencial que estableció el gobierno municipal en el pliego de la oferta pública que acaba de publicarse.
¿Cómo es el sistema que propone Arrow?
Según detalló Pistoia, la empresa ya tiene plantas en Israel -de donde es originaria tanto la firma como la tecnología- y en Australia y hay otras en construcción.
El ingeniero Cornaglia explicó cómo es el proceso y aseguró que no provoca ningún tipo de contaminación.
“El procesamiento comienza con una rotura de la bolsa en la que vienen los residuos a través de un sistema automático. A partir de allí va a unos depósitos de agua donde se hace la separación por gravedad y luego se hace una separación por especie: lo que es más pesado va al fondo, lo que es más liviano flota. Luego se separa con métodos eléctricos, electromagnéticos y de corrientes específicas para hacer especificar por tipos de metales, por vidrios, etcétera. Finalmente, después de este proceso automático, lo que queda es una mezcla de materias orgánicas con agua. Esas materias se van reduciendo de tamaño hasta entrar en unos tanques digestores, donde se produce la generación de gases que son utilizables como combustibles o para generar energía”, dijo Cornaglia.
Agregó que en el último proceso, también biológico, se termina recuperando gas y agua y el residuo resultante queda como fertilizante inocuo. El agua usada, según detalló el especialista, se recicla para ser reutilizada en la planta.
La inversión necesaria sería de 35 millones de dólares, y correría a cargo de la empresa. Pero hay un inconveniente que destacaron los concejales: el costo.
Arrow cobraría unos 30 dólares por tonelada tratada de basura y, además, se quedaría con los residuos que pueden colocarse en el mercado y así iría recuperando la inversión.
Los representates de la empresa israelí aseguraron que el sistema no es contaminante porque en ninguna parte del proceso hay combustión ni gasificación de los residuos.
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