La empresa Costa, más complicada

La demora en reaccionar ante la catástrofe compromete a directivos de la compañía; aún hay 21 desaparecidos

ROMA.- Ya casi sin esperanzas de hallar sobrevivientes y con temor a que el semihundido Costa Concordia provoque una catástrofe ecológica, ayer surgieron nuevos detalles cada vez más escabrosos que comprometen a la empresa Costa Cruceros, como la presencia de una chica moldava en el puente de mando junto al capitán durante el impacto con la roca.

En una jornada en la que se identificaron los cuerpos de dos franceses y el saldo de la tragedia seguía siendo de 11 muertos y 21 desaparecidos, la compañía terminó de distanciarse del capitán de la nave, Francesco Schettino, y lo suspendió en sus funciones.

Al argumentar que con todo lo que ha salido a la luz "se hace imposible" la defensa del capitán, amén de quitarle la asistencia legal a Schettino, Costa Cruceros también se declaró "parte lesionada" en la investigación que abrió en su contra la fiscalía de Grosseto.

La justicia acusa al comandante, bajo arresto domiciliario en Meta Sorrento, en el sur de Nápoles, de homicidio culposo múltiple, naufragio y abandono de la nave.

Aunque todo apunta a su culpabilidad -un audio escalofriante prueba que se negó a volver a subir a bordo después de haber abandonado la nave aún con centenares de pasajeros-, resulta cada vez más evidente que la negligencia tuvo que ver con más personas, que hubo omisiones y que no funcionó la cadena de mando.

Quedan demasiados cabos sueltos, que conducen a Costa Cruceros. Entre las varias preguntas sobre aquella fatídica noche del viernes 13 -hace una semana-, los fiscales quieren entender qué pasó durante el lapso de una hora y ocho minutos que transcurrió entre el momento en el cual Costa fue avisada de que había un problema a bordo y la evacuación de la nave.

La pregunta es si hubo una subestimación de la gravedad de lo que estaba sucediendo solamente por parte de Schettino. O si los responsables de la compañía pensaban que demorando el lanzamiento del pedido de auxilio podían evitar graves consecuencias económicas, por lo que se hicieron cómplices del desastre.

Lo sospechoso es que Schettino llamó tres veces esa noche a Roberto Ferrarini, el responsable de la Unidad de Crisis de Costa Cruceros, antes de ordenar la evacuación del barco. La gran duda es si Ferrarini le podría haber aconsejado ser muy cauto antes de lanzar la voz de alarma y ordenar el desalojo de la nave...

Rivalidad

Al respecto, ayer se conoció otro audio de una comunicación radial entre la guardia costera y el crucero, que tuvo lugar a las 22.12 minutos, cuando ya había pasado casi media hora desde el impacto con la roca.

En éste se oye a un hombre de la guardia costera que pregunta si hay problemas y explica que le han llegado llamadas de pasajeros alarmados. Pero desde el Costa Concordia se insiste, una y otra vez, en que sólo ha habido un apagón y en que no hace falta ayuda. El diario La Repubblica destacó ayer que entre quienes conocen el mar es un secreto a voces que existe una suerte de rivalidad entre los cruceros de lujo y la guardia costera. Y que para un comandante lo peor de lo peor es admitir que necesita ayuda.

Lo cierto es que Costa Cruceros comenzó ayer a ponerse en contacto con los pasajeros y las asociaciones de consumidores para devolverles el importe del pasaje y el resto de gastos materiales surgidos con motivo del naufragio..

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