El peso del sector privado en el empleo creció hasta el 86 por ciento en los últimos cinco años. El sueldo promedio en el Gran Rosario es de $ 2.500.
Un documento elaborado por la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal) y del Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec), sobre la evolución de los niveles de empleo y de la economía santafesina de los últimos treinta años, que releva media docena de ciclos de expansión y recesión, admite inferir el comportamiento de los distintos actores sociales en estos escenarios.
En los ciclos expansivos, básicamente, las estadísticas muestran desacoples en las fase de crecimiento del Producto Bruto Geográfico (PBG) respecto de la creación de empleo, mientras existe una fuerte ligazón, y es más pronunciada, la destrucción de fuentes de trabajo cuando la actividad económica se contrae en Santa Fe.
Por todo esto, el estudio de las estadísticas y censos oficiales también permitirían elaborar estrategias más precisas respecto de experiencias anteriores, como las adoptadas en la última fase recesiva de 2008/2009, en la que pese a los esfuerzos públicos, privados y sociales se destruyeron 22 mil puestos de trabajo registrados en la provincia, los cuales recién se terminaron de recuperar en marzo del año pasado.
La foto de 2011 expone niveles históricos de tasa de actividad, empleo y de baja desocupación en la provincia, donde continuó creciendo la incidencia del sector privado en la creación de puestos de trabajo respecto del sector público, pasó del 79,5 por ciento en 2004 al 86 por ciento, y hubo una fuerte la reducción del empleo no registrado, que sigue en niveles elevados: uno de cada tres trabajadores.
También muestra que aún con indicadores casi de pleno empleo en numerosos sectores productivos y de servicios, y con resultados de los relevamientos oficiales que señalan que mejoró la distribución del ingreso (medido por el coeficiente de Gini arrojó 0,368), el ingreso medio en el segundo trimestre de 2011 en los principales aglomerados de la provincia sea bajo. En el Gran Rosario, 2.500 pesos, mientras que en el Gran Santa Fe, 2.390 pesos.
Esto explicaría, en parte, por qué los reclamos salariales el año pasado hicieron eje en consolidar mejoras de los salarios mínimos. El objetivo fue no caer debajo de la línea de pobreza a pesar de trabajar ocho horas por día en un contexto de una economía que creció un ritmo anual de más del 9 por ciento en los dos últimos años.
Del trabajo elaborado por el Ipec se desprende una serie histórica que dibuja los siguientes ciclos:
1982/1985
En la primera fase comprendida por los años 1982-1985, la tasa de desocupación decreció fuertemente, respondiendo de manera contracíclica a la caída del nivel de actividad económica de la provincia. Es decir, en esta fase recesiva, la tasa pasó de un 8,4 por ciento en mayo de 1982 a 6,8 por ciento en 1984. El mismo comportamiento se evidenció en las mediciones realizadas en el mes de octubre. Así, el promedio de la tasa de desocupación a comienzos de la década del ochenta fue de alrededor del 8 por ciento. Sin embargo, hacia el final del mini ciclo, la desocupación había trepado a tasas de dos dígitos (por primera vez en la serie bajo estudio) y se computó un 10,9 por ciento en mayo y un 10,2 por ciento en octubre. En este período, la tasa de actividad se había elevado alrededor de dos puntos porcentuales respecto de los registros de inicios de la década del ochenta, y dado que el stock de empleo decayó, apuntaló, en consecuencia, una tasa de desocupación sensiblemente más alta.
1985-1988
La segunda fase del ciclo económico de Santa Fe abarcó el período de 1985-1988, en ese lapso, el PBG se incrementó en un 9 por ciento, a razón de una tasa de crecimiento anual cercana al 3 por ciento. Si bien este crecimiento no fue importante, la tasa de desocupación de Gran Rosario reaccionó de manera cíclica, y se contrajo abruptamente en las dos mediciones anuales. De esta manera, la reducción de la desocupación rondó el 30 por ciento. Las tasas medias en esta fase se mantuvieron en torno al 8 por ciento; pero, en 1988, las mismas se ubicaron en el 7,8 por ciento y 7,4 por ciento, para mayo y octubre, respectivamente. Este desempeño estuvo asociado a una tasa de empleo que se había estancado en alrededor del 34 por ciento en mayo y del 36 por ciento en octubre, mientras que la tasa de actividad osciló entre 39 y 40 puntos porcentuales, pero con una tendencia declinante, en especial, en los registros de la primera parte del año.
1988 y 1990
La actividad económica agregada se retrajo en el orden el 3% acumulado. Este desempeño, en términos anuales, equivalió a una caída del 1,4%. La respuesta a estos movimientos de la tasa de desocupación del Gran Rosario fue disímil según fuera la observación en mayo u octubre. En la primera parte del año, la tasa se comportó de manera cíclica. Es decir, ante un impulso negativo del PBG, la desocupación se amplió, y computó un incremento superior al 33%, el promedio de la tasa en el miniciclo fue de 10,8%, y el porcentaje en que culminó 1990 fue de 10,4%. Por el contrario, las mediciones de la segunda parte del año arrojaron tasas cada vez menores, y el registro de 1990 fue del 6,5%. En este caso, tanto la tasa de actividad como la de empleo se redujeron simultáneamente, aunque la segunda registró una merma proporcionalmente mayor.
Los 90
La década de los noventa comenzó con movimientos poco esperados de las variables ocupacionales respecto del comportamiento del PBG. En este sentido, al momento en que la actividad agregada crecía fuertemente, a poco más del 5% anual, la tasa de desocupación aumentaba de forma simultánea. Inclusive, en la onda de mayo, prácticamente se duplicó entre las puntas de la fase. Este comportamiento contracíclico de la tasa de desocupación condujo a porcentajes cercanos al 13%. Cabe recordar que en la fase anterior, en especial durante la medición de octubre, el mismo indicador se había ubicado en alrededor del 6,5%. Este resultado se volvió a repetir en la siguiente fase. En efecto, la actividad económica en la provincia se retrajo en alrededor del 1% entre 1995 y 1994; al mismo tiempo que la tasa de desempleo mostraba oscilaciones mucho más amplias en el mismo lapso de análisis. Esto resultó en que en 1995 culminara con las siguientes tasas de desocupación en el Gran Rosario: en mayo, 20,9% y en octubre, 18,1%.
Pero la mayor caída se computó en la tasa de empleo, que se desbarrancó al momento en que la actividad económica crecía en buena forma. Este comportamiento de las variables ocupacionales en función del crecimiento económico se verificó en todas las jurisdicciones nacionales. Una de las principales causas de este fenómeno fue la pérdida de empleos en un momento de auge, característica saliente del plan de convertibilidad.
1995-1998
En esta sexta fase, el PBG creció a un ritmo del 11%, casi el 3,5% anual. Aquí, el desempleo decae de forma importante, y se reduce a una tasa de alrededor del 13%. Al mismo tiempo, la tasa de actividad manifestó el mismo signo, es decir, cayeron simultáneamente la desocupación y la tasa de actividad. Esta disminución conjunta parecía reflejar un fenómeno conocido como desempleo oculto, que se traduce en la categoría trabajador desalentado, y significa que un sector de la población desocupada desistió de proseguir con la búsqueda activa de empleo, y se retiró temporaria o definitivamente del mercado laboral.
Cabe destacar, que las sendas disminuciones en la tasa de desempleo en este período, particularmente entre 1996-1997 y 1997-1998, coincidió con un aumento significativo de los recursos nacionales destinados a promover planes de empleo de carácter transitorio como los implementados por el Ministerio de Trabajo nacional a través de los planes Trabajar, de los cuales la provincia de Santa Fe fue uno de los principales beneficiarios. Sin embargo, en la recesión que dio comienzo en 1998 y perduró hasta el 2002, condujo a tasas de desempleo con niveles históricos, mayores al 24%, según el registro del mes de mayo de ese año.
La última década
La evolución de la tasa de empleo del Gran Rosario y del PBG completaron una secuencia procíclica entre 2002/2008, y entre este último y 2009. En efecto, mientras el PBG crecía a un ritmo superior al 6%, la tasa de empleo se mantuvo creciente y pasó de 34,3% en el promedio del primer semestre de 2003 a un 43% en el 2008. Luego, en 2009, en recesión, la tasa de empleo se retrajo y registró un 41,5% en la segunda mitad del año. Durante esta última fase, desde mediados de 2008 a tercer trimestre de 2009, la desocupación en el Gran Rosario afectó más y le costó más en salir, pero después, cuando comenzó a recuperar terreno continuó bajando la tasa hasta superar la situación promedio que se registró a nivel nacional en 2011.
En tanto, en esta fase, el empleo registrado en la provincia desde su pico de octubre de 2008, con 483 mil empleos, se llegaron a destruir 22 mil empleos en la peor fase de la crisis en agosto de 2009, y recién volvería a recuperarlos en noviembre de 2010, aunque en realidad, por cuestiones estacionales, recién se consolidó después de a partir de marzo de 2011. A septiembre del año pasado había 505.394 empleos registrados. En enero de 2011, había 489.000. Por lo desde enero a septiembre de 2011 se crearon 16 mil empleos registrados.
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