Por Hernán de GoñiUno de los riesgos que se percibe en el actual proceso de reactivación es que el repunte de la actividad no está causando un impacto visible en dos indicadores sensibles para la economía: la inversión y el empleo.
Ese ritmo, sin embargo, se refleja muy marginalmente en el rubro inversión, muy influido todavía por la acción del Estado y la construcción. Lo que más preocupa es el escaso reflejo que hay en materia de empleo, ya que puede mostrar problemas de otro orden que no se solucionan con la suba del consumo interno, objetivo excluyente del modelo económico actual.
El nivel de ocupación a nivel general sigue en el mismo nivel que en 2009. Lo que se nota es un uso más intensivo de los recursos actuales (creció 3% la cantidad de horas trabajadas y bajó 0,4% el empleo industrial) y una reducción de la informalidad, sostenida en parte por la regularización que se impulsó en 2009. Esta realidad preocupa, pero todavía no entró en el radar de ningún debate.
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