Más empleados, que turistas...

El Cerro Bayo refleja la cruda actualidad de Villa la Angostura. De los 1800 visitantes que recibía por día, sólo lo hacen un promedio de 100. La desazón también incluye a los locales: hay unos 500 pases comprados por residentes, pero sólo lo utiliza un 10 por ciento.
En lo que va de esta temporada, los registros de visitantes a la montaña han caído estrepitosamente con respecto al año anterior.

Tomando la referencia de 27063 visitantes, que pasaron por boletería durante el invierno 2010, hasta el 8 de agosto y al compararlo con igual período de este año, el número muestra una cruda realidad: el ingreso de personas cayó un 95 por ciento.

La dura comprobación se realiza sumando la totalidad de esquiadores y peatones que ingresaron o bien con pase de temporada o abonando su correspondiente pase diario. Dentro del cálculo del año actual no se contabilizan las 3000 personas que ingresaron en forma gratuita durante los tres primeros días de apertura aunque si se suman las casi 500 que lo hicieron abonando, en esos 3 días.

Nieve hay, pero...

A partir del lunes 1º de agosto la demanda demostró la realidad de una temporada crítica que pasará a ocupar el privilegio de ser la peor de la historia del Centro de Esquí. “Nos entristece mucho ver la montaña tan linda, con buena nieve, con tanto trabajo que se hizo, pero con poca gente.

Hemos actuado con la máxima responsabilidad y diciendo claramente la verdad de la situación. Igualmente creo que esto es un reflejo de lo grave que ha sido todo esto. Son demasiados factores que han jugado en contra de la temporada”, explicó uno de los directivos de la empresa.

El colorido y la alegría del primer domingo fueron sólo una ilusión y un grito de desahogo en el mar de penurias que hoy sufren los angosturenses. Tan sólo 24 horas después de esa inmensa liberación de energías, la realidad quedó reflejada en las cifras: hubo 50 personas el primer día de agosto y días posteriores con promedio de 110 por cada día, el record se produjo el domingo con un ingreso de 270 personas, 30 más que el sábado.

No cubrió las expectativas

Uno de los voceros de la empresa dijo que “la verdad nos duele mucho porque esto representa parte del sufrimiento de nuestro pueblo. Llegamos hasta esta instancia con muchísimo esfuerzo pero con muchas ilusiones. Teníamos la esperanza de ser la llave de una apertura que llevaría hacia una mejora de Angostura, pero no fue así. No nos arrepentimos, pero es una pena comprobar esta realidad”.

Los guarismos reflejan la misma intensidad entre las diversas actividades. Pese a que hay dos paradores abiertos, las mesas vacías fueron una constante y el nivel de consumo es insuficiente para mantener las estructuras. La demanda de clases, de equipos y del resto de los habituales servicios, directamente no alcanza ni para comparaciones. El rental de equipos asegura estar en el uno por ciento de los alquileres del año anterior.

Los números son elocuentes y están en sintonía con la ocupación hotelera y con la situación comercial registradas en la localidad en estos mismos días.

Impacto económico

“Está claro que esto estaba dentro de las posibilidades, pero como somos optimistas apostamos a tener algo de recuperación. Tal vez sea demasiado prematuro, tal vez la gente necesite un poco más de tiempo para poder comprobar que si quieren disfrutar de la montaña lo pueden hacer tranquilamente mas allá de las precauciones que todos conocen”, justificó uno de los empresarios.

La contundencia del impacto resuena más fuerte al considerar que es muy buena la condición general de la montaña. Si bien la nieve llegó muy tarde, a partir del momento que se anunció la apertura condicional y, hasta ayer lunes, la cantidad de nieve fue suficiente para permitir la operación de gran parte del complejo, destacándose que todos los días hubo nieve hasta la base y con ello la posibilidad de llegar esquiando. A esto cabe agregar que cuando se decidió prorrogar el período de apertura condicional, una de las primeras medidas fue aplicar anticipadamente los valores de baja temporada y al mismo tiempo mantener los descuentos de 40 % para residentes neuquinos y rionegrinos.

Ni los residentes

Pablo Torres García se refirió a la situación y explicó que “hicimos una apuesta muy fuerte. Cuando decidimos abrir lo hicimos con el convencimiento de cambiar el ánimo de la gente. Después surgió la posibilidad de continuar y con tanta gente que nos daba su respaldo y su opinión favorable, decidimos continuar. Está claro que habrá que seguir haciendo muy grandes esfuerzos para recuperarnos”

Sorprendentemente la nieve y el esquí parecen ausentes de las expectativas de los muchos que, aun teniendo su pase, han optado por no utilizarlo. Las pruebas están a la vista con solo sumar los casi 500 pases de residentes y los cerca de 400 pases entregados por los programas Chicos a la Escuela, Premios Estímulo y de Asistencia Perfecta.

Torres García explicó “al comparar esos 900 que ya tienen su pase, que sin costo pueden subir a disfrutar en estos días con los 150 esquiadores locales que subieron el domingo, salta a la vista que estamos ante otro tipo de problema o de situación. La gente no tiene el ánimo para regalarse una tarde en la montaña, tiene otras preocupaciones y otras prioridades y es totalmente comprensible”

Efecto volcán

La desazón por el esfuerzo se mezcla con los temores que genera esta adversa situación. Si bien desde la empresa siempre hubo clara conciencia de la gravedad que la situación iba a acarrear sobre la actividad turística, este primer análisis comparativo ha dejado perplejo a más de uno.

A partir de acá surgen varios interrogantes y los días que vienen serán testigos de los próximos resultados: ¿será posible revertir este cuadro de crisis total? Hasta dónde se justifican la implementación de políticas de atracción de potenciales turistas, si el mercado parece estar completamente ajeno e impermeable a cualquier intento de acercamiento y seducción.

La situación no es patrimonio exclusivo de Angostura y de Cerro Bayo ya que así lo confirman los resultados de la vecina ciudad de Bariloche, entre otros ejemplos.

Sin dudas que los efectos devastadores del volcán se han hecho sentir sobre el medio ambiente, la economía y el turismo. Resulta imposible determinar hoy, hasta donde las malas noticias del azote natural serán capaces de afectar el destino en el mediano y largo plazo, pero el paso de los días va confirmando que el estado de emergencia, parece una expresión que se queda corta y no alcanza a cubrir la real dimensión de la peor catástrofe natural que sufre Villa la Angostura.

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