La firma encargada de la vigilancia en los hospitales Ramón Santamarina y Debilio Blanco Villegas, perdió la licitación en manos de una cooperativa. Como dicen que se les hace imposible competir por costos y que la Provincia sostienen que no la pueden contratar, pidieron una pronta solución.
En diálogo con LA VOZ, Claudio Calvo, uno de los empleados que protagonizó el reclamo, explicó que el malestar surge porque “como la cooperativa tiene todos monotributistas, que no pagan aporte, se hace imposible competir por los costos que tiene. Ninguna empresa de seguridad que tenga trabajadores en blanco, puede competir contra una cooperativa”.
Los empleados, señalaron que se vieron obligados a realizar la quema de gomas frente al Hospital Ramón Santamarina y al de Niños, porque “está en peligro la continuidad de 14 fuentes de trabajo”.
Por otra parte, Calvo señaló que desde la provincia de Buenos Aires, el ministro de Trabajo Oscar Cuartagno indicó que “no quería cooperativas” para las empresas de seguridad. Sin embargo, en nuestra ciudad por intermedio de una licitación se habría contratado una, algo que se contradice con las palabras manifestadas por el titular de la cartera laboral bonaerense.
De acuerdo a lo manifestado, si la licitación se hubiera perdido a través de una “competencia limpia entre empresas” la movida realizado en la víspera no se hubiese llevado a cabo.
Asimismo, Calvo denunció que los integrantes de la cooperativa que trabajarán en seguridad “no cuentan con la preparación adecuada, ya que no tienen hecho los cursos de seguridad”.
Cabe destacar que a raíz de esta situación, tanto los empleados de seguridad que trabajaban en el hospital Ramón Santamarina como en el Debilio Blanco Villegas perderían su fuente de trabajo.
“Lamentablemente el sindicato no da la cara, a pesar que le estamos pidiendo que nos represente y nos defiendan”, señaló el entrevistado, al tiempo que agregó que la empresa Bonanza ya perdió la seguridad en el cementerio y en el predio de la ex Buxton. Por eso, de continuar esta situación unos 32 personas serían las que se quedarían sin empleo, ya que también se caerían otros lugares en donde están trabajando.
Al ser consultado sobre si habían tenido una respuesta de los responsables de la empresa, añadió que la firma tiene su domicilio legal en Olivos y no se han podido contactar con los responsables.
Sobre la relación que mantienen con las autoridades comunales, Calvo añadió que no quieren mantener contacto con nadie, sino que pretenden una pronta solución porque “son 14 familias las que se están quedando ahora sin trabajo. Y como la empresa Bonanza no tendría más sitios a donde derivar a sus empleados, las despidos son algo inminente”.
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