José Luis Vande Vrande, ex mozo de la confitería La Farola -que funcionó en Belgrano y Vicente López-, reclama el pago de su indemnización y le reprocha a la Justicia Laboral la demora que tendría la demanda.
Durante aquellas jornadas, los empleados de la firma se quedaron en la vereda y hasta llegaron a vender hamburguesas y chorizos para mantenerse, obviamente con la anuencia del entonces intendente, Helios Eseverri.
"Eramos 'los choriceros' ", recordó, tras lo cual añadió que "nos quedamos hasta el 27 de marzo para tratar de resolver nuestra situación y para que nos pagaran la indemnización".
Recuerda que "éramos, creo, catorce y dos menores, pero no estoy seguro", de los cuales "unos tres o cuatro quedamos sin arreglar y el resto sí lo hizo. A mí, con 18 años de trabajo, me quisieron dar 16.000 pesos en 12 cuotas, pero no acepté".
En ese sentido, José Luis Vande Vrande argumenta que posiblemente "se me tildó de sindicalista porque soy hijo de un gremialista a pesar de que yo también lo soy, siendo que en ese momento yo estaba defendiendo el trabajo de mis compañeros y también el mío, y estábamos resistiendo al cierre de la confitería y reclamando por la indemnización que nos correspondía".
Para Vande Vrande "todo sigue igual y nunca nos pagaron. La gente va por el centro y esa confitería tan linda se fue cayendo después de ese desastre que hicieron. Nosotros le pusimos el hombro, pero no pudimos. Dijeron que la habíamos tomado, siendo que le colocamos una bandera que decía que estaba cuidada por los empleados para poder continuar con esa fuente de trabajo. Pero nunca nos pagaron", dijo, refiriéndose a los "tres o cuatro que no arreglamos".
Le apuntó al cambio de rubro, al cierre de la confitería por parte del dueño del edificio y a la construcción de locales y "un hermoso edificio en la esquina más importante del microcentro".
Señaló además que "hace menos de un año me fueron a ofrecer 15.000 pesos, después de esperar tantos años y cuando hace seis me ofrecían 16.000 pesos. Por eso, después de ver la obra que han hecho, los locales y el edificio, me indigna que no me paguen. No sé quién frena en el Ministerio (Tribunal), porque hace seis años que está este juicio laboral".
Apuntó que había averiguado por qué se demoraba el proceso y que "dicen que porque es emblemático por todo lo que pasó. Por eso, dicen, llevamos 6 años de juicio y nunca tuvimos una audiencia ni nada. Tuvimos algunas en la calle cuando hacían los ofrecimientos, pero cuando levantamos ya no las tuvimos más. Hicimos también una denuncia al fisco, pero no se supo más nada. Dicen que vinieron los peritos, pero que estaba todo perfecto. Eso es lo que dicen".
Dijo también que la mayoría, unos 10 de un total de 14, "arregló, pero los agarraron en el momento más desesperante de su vida. Después abrió la Nueva Farola y los que arreglaron volvieron a trabajar, pero estuvieron dos o tres meses y quedaron sin trabajo".
Volvió con el expediente que tramitaría en el Tribunal, "averigüé y me dijeron que se estaba moviendo, pero lo que pasa -insistió- es que, según me dicen, es emblemático. Lleva seis años y no sé si no va a caducar".
Consultado sobre las causas de por qué hacía ahora el reclamo luego de seis años, respondió: "Nos quedamos esperando, pero nos pelotearon. A mí me quisieron dar 16.000 en cuotas hace seis años, ahora, hace unos meses, me ofrecieron 15.000, y con 18 años de trabajo, mientras que uno que estuvo un año y medio o dos, no sé si no le dieron 10.000 pesos".
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