La víctima es un remisero que quiso hacer una obra de bien y les dio trabajo a dos jóvenes desempleadas que residirían en el barrio Arazaty. Luego del almuerzo, el dueño de la vivienda se fue a dormir. Recién despertó al otro día y advirtió que le habían robado dinero y una notebook.
La víctima es Roberto Avalos, un remisero que el sábado trasladó a dos mujeres en el remis que conduce hasta su casa y les ofreció de comer y trabajo, ya que las mismas le hicieron creer que necesitaban dinero para comprar leche a una niña que llevaban.
Tras almorzar en el departamento del hombre, lo durmieron con una sustancia y llevaron a cabo el robo.
El curioso episodio se produjo el pasado sábado aproximadamente a las 13, cuando subieron al móvil que conduce Ávalos dos mujeres con una menor, cuyos nombres serían Anahí y “Chiqui”. Debido a que el chofer conocía de viajes anteriores a las dos jóvenes, le ofreció que vayan con él a limpiar su departamento, debido a que estas le manifestaron que no tenían forma de costear el alimento diario.
La joven accedió al ofrecimiento, por lo que el remisero pasó a buscarla frente a la estación servicios ubicada en 3 de Abril y Chaco. Allí la mujer, llamada Anahí lo esperó con su bebé de un año y otra amiga.
Las jóvenes que estaban realizando los quehaceres domésticos se ofrecieron a realizar el almuerzo. Al dueño del departamento le gustó la idea y fue a comprar los productos como también elementos de cocina y limpieza.
A las 15 , en plena sobremesa Avalos comenzó a sentir mucho sueño y decidió recostarse un rato hasta que las mujeres terminaran sus tareas. El hombre despertó recién el domingo a las 6 de la mañana. Al levantarse se dio cuenta de que las empleadas ya no estaban y que le faltaba una notebook y la cifra de $2.000 que tenía guardado en el ropero y algunos utensilios de cocina, entre otras pertenencias.
“Traté de darle la mano de un pobre a otro”, comentó el remisero en declaraciones radiales, quien debió ser sometido a análisis de sangre para saber qué sustancia le hicieron ingerir.
El caso fue denunciado en la comisaría Novena del Barrio Apipé.
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