Entre molestos y preocupados por la conversión "cristinista" de los radicales, en el comando oficialista quieren que quede claro que apoya solamente a Pérez y Ciurca.
Tanto que puertas adentro están preparando una contraofensiva contra la nueva estrategia de Roberto Iglesias, es decir, la de cortar definitivamente a Ricardo Alfonsín y la de pegarse lo más que pueda a la Presidenta.
Este escenario fue el que dejó la visita de Cristina y en parte se debe al estilo de la propia mandataria, quien nacionalizó el discurso y evitó meterse en la pelea electoral de la provincia. Pero ávidos de votos y aprovechando que la mandataria no pidió explícitamente el voto por Pérez, los radicales al mando de Iglesias salieron a capitalizar la visita presidencial con una frase: "No levantó la mano por nadie, no bendijo a ningún candidato".
Estas declaraciones del candidato radical en la caminata por La Estanzuela junto a Alfredo Cornejo encendió luz de alerta en el justicialismo, quien salió a aclarar que "Cristina apoyó a Paco más allá de que fue un acto institucional".
La encargada de subirse al ring fue la diputada nacional Patricia Fadel, hoy en el núcleo duro de la mesa de campaña del PJ. "No se puede discutir que la visita de la Presidenta fue en apoyo a Paco.
Iglesias no sabe qué argumento usar para pegarse a Cristina", dijo la diputada nacional y agregó: "Dijo que su esposa era amiga de la Presidenta y es una mentira. Iglesias se ha cansado de hablar mal del kirchnerismo. No resiste el archivo". Precisamente esto último, el archivo, es una de las armas que utilizará el entorno de Pérez y Ciurca para contrarrestar la embestida de la UCR. Con recortes en la mano y "apelando a la memoria", los dirigentes justicialistas saldrán a desmentir el renacer cristinista del Mula.
"Esto es parte de una campaña sucia porque lo único que hace Iglesias es confundir y enredar al electorado con la idea de que Cristina los apoya. No es ético, se volvió loco", agregó.
La falta de elocuencia de la candidata a presidente por el Frente para la Victoria en su discurso del lunes bastó para que el radicalismo saliera a ponerse el mote de kirchnerista. Con puros elogios, Iglesias hizo referencia al desembarco de Cristina y hasta felicitó a Víctor Fayad por hacerse presente en el acto de Maipú. Por eso, el peronismo se vio obligado a ponerle un freno a esta especie de coqueteo de la UCR con el proyecto nacional.
"Es el estilo de Cristina. Pero el hecho de haber invitado al Paco a Nueva York habiendo una comitiva tan chiquita deja en claro el enorme apoyo de la Presidenta a nuestros candidatos", argumentó Fadel, y enfatizó: "Es imposible que Cristina apoye a Iglesias por más que ahora digan lo contrario".
Al "archivo radical" se le sumarán las sucesivas visitas de referentes nacionales, entre ellos, las del candidato a vicepresidente, Amado Boudou, del cual se espera que con su estilo más desenfadado intente levantarle la mano a Pérez y Ciurca y mostrarlos como los únicos dueños del voto kirchnerista. En realidad, las visitas de Boudou a Mendoza son la gran apuesta de los peronistas por su buena relación con Pérez. Por este motivo esperan más de una presencia.
Este jueves desembarcará una vez más el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, y el 6 de octubre está prevista la llegada del ministro de Economía a un acto proselitista. Aún queda confirmar la visita del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien tenía pensado llegar hoy a la provincia pero que por problemas de agenda debió suspender su viaje. Una segunda visita de Cristina tampoco está descartada.
Más allá de la contraofensiva, el PJ tiene más que claro que la fórmula por nada del mundo debe meter los pies en el plato. La idea es que mientras que los dirigentes justicialistas dan batalla directa al radicalismo, Pérez y Ciurca sigan caminando y presentando las propuestas de gobierno sin emitir comentario. "Iglesias no come vidrio pero es muy grave lo que está haciendo además de agresivo", agregó la tunuyanina y mano derecha de Juan Carlos Mazzón.
A tres semanas de la elección, la campaña gana en temperatura más aún teniendo en cuenta que Iglesias y Pérez pelean mano a man. Falta ver cómo se comporta el electorado tras la visita de la Presidenta y analizar la campaña de los demócratas que como bien adelantaron apuestan a quitarle votos al radicalismo. "Se vienen spots muy duros contra Iglesias", anticiparon desde el comité de Luis Rosales.









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